Recursos alimentarios y espacios marítimos: una geografía de la pesca en el mundo

Food resour­ces and mari­ti­me spa­ces: a world fis­hing geo­graphy

Yvan­ne Bou­vet*

Reci­bi­do: 10 de abril de 2017
Acep­ta­do: 09 de octu­bre de 2017

Resumen

En este artícu­lo se pro­po­ne de ana­li­zar la pes­ca y la acui­cul­tu­ra en el Mun­do, su orga­ni­za­ción, las zonas afec­ta­das y la evo­lu­ción recien­te de estas acti­vi­da­des des­de una pers­pec­ti­va geo­grá­fi­ca. La pri­me­ra par­te se enfo­ca sobre la pro­duc­ción haliéu­ti­ca y las con­se­cuen­cias espa­cia­les de la evo­lu­ción de los insu­mos para pro­duc­ción, insu­mos natu­ra­les o huma­nos. Des­pués, pre­sen­ta los pes­ca­do­res y el res­pe­to del medio ambien­te por man­te­ner la sos­te­ni­bi­li­dad de la acti­vi­dad de pes­ca y de acui­cul­tu­ra. La últi­ma par­te se cen­tra en la orga­ni­za­ción mun­dia­li­za­da del con­su­mo de los pro­duc­tos mari­nos en de los mer­ca­dos.

Pala­bras cla­ve: espa­cios marí­ti­mos — recur­sos natu­ra­les — pes­ca marí­ti­ma- acui­cul­tu­ra — ali­men­ta­ción huma­na

Abstract

This paper pre­sents fis­hing and aqua­cul­tu­re acti­vi­ties in the world, their orga­ni­za­tion, the spa­ces whe­re tho­se acti­vi­ties are carried out and their recent deve­lop­ment from a geo­grap­hi­cal pers­pec­ti­ve. First, we will make a pre­sen­ta­tion of fis­hing and aqua­cul­tu­re pro­duc­tion in the world, of the areas and the coun­tries whe­re fis­hing is an impor­tant acti­vity. Next, we will con­ti­nue with the major fac­tors cau­sing the evo­lu­tion of fis­hing spa­ces and acti­vi­ties, whet­her human or natu­ral. Then, we will focus on fis­her­men and their link to the mana­ge­ment of the natu­ral envi­ron­ment with a view to main­tai­ning the sus­tai­na­bi­lity of fis­hing and aqua­cul­tu­re. Finally, we will pre­sent the orga­ni­za­tion of the supply chain of sea­food pro­ducts, their con­sum­ption and exports world­wi­de.

Key­words: mari­ti­me spa­ces — natu­ral resour­ces — mari­ti­me fis­hing — aqua­cul­tu­re — human food

Résumé

Cet arti­cle tra­ce le por­trait de l’activité halieu­ti­que et de l’aquaculture dans le mon­de, son orga­ni­sa­tion, les zones con­cer­nées par ces acti­vi­tés et leurs évo­lu­tions récen­tes dans une pers­pec­ti­ve géo­grap­hi­que. Dans une pre­miè­re par­tie, un focus est fait sur la pêche et l’aquaculture dans le mon­de, et les con­sé­quen­ces spa­tia­les de l’évolution des fac­teurs de pro­duc­tion, qu’ils soient natu­rels ou humains. Ensui­te, les pêcheurs sont pré­sen­tés en lien avec le res­pect du mili­eu natu­rel pour main­te­nir la sou­te­na­bi­li­té de l’activité, que ce soit la pêche ou l’aquaculture. Enfin, la der­niè­re par­tie est cen­trée sur l’organisation mon­dia­le de la con­som­ma­tion des pro­duits de la mer et de ses mar­chés.

Mots-clés: espa­ces mari­ti­mes — res­sour­ces natu­re­lles — pêche mari­ti­me — aqua­cul­tu­re -ali­men­ta­tion humai­ne

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Introducción

Con una pobla­ción huma­na que va en aumen­to dia­ria­men­te, la acti­vi­dad pes­que­ra y la acuí­co­la tie­nen una fina­li­dad esen­cial: brin­dar ali­men­tos para bue­na par­te de la huma­ni­dad. El sec­tor haliéu­ti­co tie­ne su par­ti­cu­la­ri­dad por­que se tra­ta de una acti­vi­dad de reco­lec­ción que uti­li­za los recur­sos vivos del mar, con for­mas seme­jan­tes a las de nues­tros ante­pa­sa­dos. Hace siglos que pes­ca­mos en el mar, posi­ble­men­te mile­nios. Es por eso que en este momen­to nos pre­gun­ta­mos (por­que nece­si­ta­mos saber­lo) cuán­tos años más podre­mos con­ti­nuar dis­po­nien­do de los recur­sos del espa­cio marino, que son reser­vas eco­ló­gi­cas, y tam­bién com­mo­di­ties. La pes­ca es en la actua­li­dad la prin­ci­pal acti­vi­dad a tra­vés de la cual se obtie­nen dichos recur­sos. La acui­cul­tu­ra mari­na, por su par­te, con­tri­bu­ye con el 20% de todo lo que brin­dan los océa­nos. Con una pro­duc­ción acuí­co­la que reúne una par­te muy impor­tan­te de lo que se con­su­me, cabría pre­gun­tar­se si no esta­mos atra­ve­san­do un momen­to simi­lar al que cono­ció la huma­ni­dad cuan­do pasó de la bús­que­da del recur­so (a tra­vés de la reco­lec­ción y la caza) a la gana­de­ría, tal como suce­dió en el perío­do neo­lí­ti­co.

Algu­nas inves­ti­ga­cio­nes en geo­gra­fía refe­ri­das a la pes­ca tra­ba­jan sobre cómo se con­fi­gu­ran los cal­de­ros y las acti­vi­da­des aso­cia­das pos­te­rio­res, como la trans­for­ma­ción y la comer­cia­li­za­ción. El artícu­lo pre­sen­ta un esta­do de la pes­ca y de la acui­cul­tu­ra marí­ti­mas en el mun­do, a par­tir de los datos sumi­nis­tra­dos por la Orga­ni­za­ción de las Nacio­nes Uni­das para la ali­men­ta­ción y la Agri­cul­tu­ra [FAO], orga­nis­mo inter­na­cio­nal que reúne esta­dís­ti­cas haliéu­ti­cas de todos paí­ses del Mun­do. FAO rea­li­za, ade­más, un tra­ba­jo de eva­lua­ción y armo­ni­za­ción de datos nacio­na­les reuni­dos en una publi­ca­ción bie­nal sobre pes­ca y acui­cul­tu­ra. La infor­ma­ción publi­ca­da nos otor­ga una visión glo­bal de la pes­ca, lo que nos per­mi­te ana­li­zar su situa­ción y evo­lu­ción a nivel inter­na­cio­nal. El artícu­lo pro­po­ne un enfo­que geo-sis­té­mi­co a tra­vés nume­ro­sos mapas y grá­fi­cos para pre­sen­tar los dife­ren­tes espa­cios haliéu­ti­cos a esca­la mun­dial.

La pri­me­ra par­te ana­li­za la pes­ca en el mun­do sobre el tema de la reco­lec­ción de los recur­sos mari­nos y la mane­ra en la que se dis­tri­bu­yen los insu­mos de repar­ti­ción y pro­duc­ción, así como la evo­lu­ción y la inten­si­fi­ca­ción de la acti­vi­dad pes­que­ra a nivel mun­dial. Se pre­sen­tan, ade­más, los paí­ses haliéu­ti­cos domi­nan­tes en la pro­duc­ción y la orga­ni­za­ción de la pes­ca glo­bal.

La segun­da par­te pre­sen­ta las acti­vi­da­des de la pes­ca deter­mi­nan­do en pri­mer lugar quié­nes son los 55 millo­nes de pes­ca­do­res que exis­ten en el mun­do y don­de tra­ba­jan. Aun­que todos ellos viven de los recur­sos del mar, su rela­ción con los mis­mos es muy dife­ren­te según el terri­to­rio en el que viven. La por­ción mayor de estos acto­res socia­les la con­for­man los peque­ños pes­ca­do­res que van al mar con el pro­pó­si­to de obte­ner ali­men­tos para su fami­lia. El res­to, está repre­sen­ta­do por los tra­ba­ja­do­res de gran­des fir­mas finan­cie­ras que cons­tru­yen bar­cos para obte­ner pro­duc­tos de capi­ta­les. Se pre­sen­tan tam­bién las artes de pes­ca uti­li­za­das, con­cen­tra­das en algu­nas espe­cies, con con­se­cuen­cias sobre las pobla­cio­nes de peces y la con­ser­va­ción de la pes­ca. A con­ti­nua­ción, vemos el lugar impor­tan­te que tie­ne acui­cul­tu­ra en la pro­duc­ción de pro­duc­tos del mar.

La últi­ma par­te se cen­tra en la orga­ni­za­ción mun­dia­li­za­da del con­su­mo de los pro­duc­tos mari­nos, para ver cómo el pez va del mar hacia el pla­to para con­ver­tir­se en pes­ca­do.[1] La orga­ni­za­ción de los mer­ca­dos se desa­rro­lla a esca­la mun­dial. Exis­te una fuer­te rela­ción entre los paí­ses que pro­du­cen, en el sur, y los paí­ses que con­su­men, en el nor­te. Por últi­mo y para con­cluir, se pre­sen­ta el con­cep­to de la geo­gra­fía haliéu­ti­ca, con los dife­ren­tes espa­cios o terri­to­rios que se cons­tru­yen alre­de­dor de esta acti­vi­dad mari­na.

La repartición de los recursos y explotación del océano mundial

La pro­duc­ción haliéu­ti­ca no se repar­te igual­men­te en las aguas del Mun­do. En 2014, la pro­duc­ción de pes­ca y acui­cul­tu­ra fue de 167 millo­nes de tone­la­das (en ade­lan­te Mt). La mayor par­te fue extraí­da del espa­cio marí­ti­mo (108Mt), aun­que hay una pro­duc­ción alta en agua dul­ce tam­bién. El mar pro­vee 81Mt de pro­duc­tos (75% del total) a tra­vés de la pes­ca. La otra par­te (27Mt) es obte­ni­da median­te la acti­vi­dad acuí­co­la. En total, el 42% de la pro­duc­ción pro­vie­ne de la acui­cul­tu­ra y es des­ti­na­da en su mayo­ría al con­su­mo humano, como se pue­de ver en el gráfico1. A con­ti­nua­ción, se cen­tra más la aten­ción en lo que con­cier­ne a la pro­duc­ción mari­na a tra­vés de la pes­ca y la acui­cul­tu­ra, como así tam­bién a los espa­cios marí­ti­mos.

Gráfico 1: Producción de pesca y acuicultura en el mundo: repartición en 2014

Fuen­te: FAO, 2016

Con océano mun­dial de 361 millo­nes de km2 y aguas con­ti­nen­ta­les 3.5 millo­nes de km2, la hidrós­fe­ra repre­sen­ta el 71% del mun­do ente­ro. Sin embar­go, las aguas tie­nen una baja pro­duc­ti­vi­dad y pro­du­cen menos del 2% del ali­men­to humano [Carré 2008]. Según dis­tin­tos anti­guos auto­res, la pre­dic­ción del nivel máxi­mo de pro­duc­ción para el con­su­mo humano es de 120 a 150 millo­nes de tone­la­das obte­ni­das a tra­vés de la pes­ca marí­ti­ma [Cury y Mise­rey 2008]. Para que la vida mari­na exis­ta y se desa­rro­lle es nece­sa­ria la con­ver­gen­cia de diver­sos fac­to­res e insu­mos, prác­ti­ca­men­te los mis­mos que se nece­si­tan en el con­ti­nen­te. El ciclo bio­ló­gi­co se basa sobre la foto­sín­te­sis y dis­tin­tos pro­ce­sos com­ple­jos que per­mi­ten el ini­cio de la vida y la co-habi­ta­bi­li­dad de fito­planc­ton, zoo­planc­ton y otros ani­ma­les her­bí­vo­ros y car­ní­vo­ros. La cade­na ali­men­ta­ria pue­de ser una des­crip­ción sim­plis­ta de que el pez más gran­de se come al pez más peque­ño. Para tener un medio rico en el mar, debe­mos tener en cuen­ta dife­ren­tes fac­to­res tal como la tem­pe­ra­tu­ra, la sali­ni­dad, el oxí­geno y la luz, que cons­tru­yen la dis­tri­bu­ción de la vida. Pode­mos obte­ner una cla­si­fi­ca­ción de las zonas mari­nas ana­li­zan­do su pro­fun­di­dad: una zona pelá­gi­ca en la super­fi­cie, la zona bén­ti­ca en el fon­do y la lla­ma­da zona demer­sal, situa­da entre las dos antes men­cio­na­das (grá­fi­co 2). Pode­mos, ade­más, hacer una zona­ción ver­ti­cal de la fau­na y flo­ra, ya que con el aumen­to de la pro­fun­di­dad aumen­ta la oscu­ri­dad, el frío, la pre­sión y dis­mi­nu­yen las posi­bi­li­da­des de una bue­na nutri­ción. En con­se­cuen­cia, las zonas de pla­ta­for­mas con­ti­nen­ta­les son las áreas más pro­pen­sas para el desa­rro­llo de la vida y casi toda la pro­duc­ción se rea­li­za cer­ca de las áreas cos­te­ras [Dou­men­ge 1965].

Gráfico 2: Medios marinos y cadena alimentaria

Ela­bo­ra­ción pro­pia

Un insu­mo impor­tan­te para la vida marí­ti­ma son las corrien­tes oceá­ni­cas y las zonas de con­ver­gen­cia de corrien­tes de dis­tin­tas carac­te­rís­ti­cas de tem­pe­ra­tu­ra y sali­ni­dad, como se pue­de ver en el grá­fi­co 3, y tam­bién las zonas de upwe­lling (corrien­tes sub­su­per­fi­cia­les ascen­den­tes ricas en nutrien­tes), cuyos ejem­plos más nota­bles se encuen­tran en las cos­tas perua­nas aso­cia­das con la corrien­te de Hum­boldt, como así tam­bién en Mau­ri­ta­nia. El tipo de sue­lo o sus­tra­to es impor­tan­te por la pes­ca. No es posi­ble (o resul­ta muy difi­cul­to­so) pes­car con arras­tre en fon­dos roco­sos; en con­se­cuen­cia, se deben bus­car sue­los are­no­sos o fan­go­sos. Asi­mis­mo exis­te una zoni­fi­ca­ción ver­ti­cal (en pro­fun­di­dad) y hori­zon­tal que se com­bi­nan para deter­mi­nar las posi­bi­li­da­des téc­ni­cas a la hora de pes­car. Las for­mas y los modos de vida son dife­ren­tes según los tipos de peces. Algu­nos de ellos viven en la par­te supe­rior del mar (pelá­gi­cos), otros en el fon­do marino (bén­ti­cos), otros entre los dos espa­cios men­cio­na­dos (demer­sa­les) y algu­nos que viven en el mar y en agua dul­ce (espe­cies diá­dro­mas como sal­món, tru­cha, o catá­dro­mas como angui­la). Los gran­des cala­de­ros mun­dia­les están en zonas de este tipo, como los ban­cos de Terra­no­va, el Atlán­ti­co noroes­te, el Mar euro­peo, el Mar de Chi­na o la pla­ta­for­ma del Mar argen­tino.

Gráfico 3: Anomalías térmicas, encuentros de corrientes

Ela­bo­ra­ción pro­pia

La pes­ca se rea­li­za en zonas marí­ti­mas, pero los recur­sos no están en todo el mar por igual, hay luga­res que tie­nen más recur­sos que otros. Las zonas cer­ca­nas a la tie­rra, como el lito­ral, son zonas más ricas don­de la pes­ca por lo tan­to es mayor. Las zonas de pro­duc­ción están, aso­cia­das a las zonas don­de se dis­po­ne de recur­sos, pero tam­bién de posi­bi­li­da­des téc­ni­cas e his­tó­ri­cas en rela­ción a la pes­ca. Con grá­fi­co 4, se ve las zonas de pro­duc­cio­nes. La pri­me­ra zona oceá­ni­ca de pes­ca es el océano Pací­fi­co quien efec­ti­vi­za más del 58% de la pro­duc­ción mun­dial con tres zonas:

  • Pací­fi­co noroes­te (22Mt con la explo­ta­ción masi­va de una espe­cie, el aba­de­jo de Alas­ka) a tra­vés de los gran­des pro­duc­to­res (Chi­na, Japón, Rusia, etc.)
  • Pací­fi­co cen­tro oes­te (11Mt) en mares muy ricos del sud­es­te de Asia, con gran­des paí­ses de pes­ca (Indo­ne­sia, Viet­nam, Tai­lan­dia)
  • Pací­fi­co sud­es­te (12Mt) con la pro­duc­ción de anchoas perua­nas para hacer hari­na, con una dis­mi­nu­ción com­pa­ra­do con años ante­rio­res debi­do al Niño de 2014.

La segun­da zona de cap­tu­ras se encuen­tra en el océano Atlán­ti­co con más de un cuar­to de la pro­duc­ción, prin­ci­pal­men­te el nores­te (8Mt), alre­de­dor de Euro­pa y el oes­te de Áfri­ca. Allí se encuen­tran muchos recur­sos y tam­bién paí­ses haliéu­ti­cos que tie­nen una his­to­ria impor­tan­te de pes­ca en casi todos los paí­ses de Euro­pa y del gol­fo de Gui­nea. El ter­cer océano en la pro­duc­ción mun­dial es el océano Índi­co con 12Mt de cap­tu­ras, com­pues­tas prin­ci­pal­men­te de atún y de lan­gos­ti­nos. Esta es una zona nue­va de pro­duc­ción, que nace lue­go de la migra­ción de bar­cos euro­peos y asiá­ti­cos en los años 1990. Los mares don­de se hacen pro­duc­cio­nes impor­tan­tes son las aguas borea­les tem­pla­das. Son zonas que reúnen recur­sos natu­ra­les (espe­cies endé­mi­cas como aren­que, aba­de­jo, baca­lao) pero tam­bién altas con­cen­tra­cio­nes demo­grá­fi­cas. Ade­más, las prác­ti­cas pes­que­ras se rea­li­zan des­de hace varios siglos (sal­vo en el océano Índi­co y en Amé­ri­ca del Sur), con una acti­vi­dad indus­trial impor­tan­te que comien­za a par­tir del siglo XX. Pes­car es par­te de la cul­tu­ra de los pue­blos euro­peos o asiá­ti­cos y cons­ti­tu­ye una nece­si­dad para ali­men­tar a sus pobla­do­res.

Gráfico 4: Producción de la pesca marítima por zona oceánica en 2014

Fuen­te: FAO, 2016

Sin embar­go, los fac­to­res ambien­ta­les no son los úni­cos que sir­ven para expli­car en qué luga­res se pes­ca en el mun­do. La deman­da de las pobla­cio­nes huma­nas y la tec­no­lo­gía de cada socie­dad para cap­tu­rar recur­sos y des­pués con­su­mir­los son insu­mos casi de la mis­ma impor­tan­cia. Con el mapa de los pro­duc­to­res haliéu­ti­cos, vemos que son los paí­ses que tie­nen una pla­ta­for­ma con­ti­nen­tal y una pobla­ción nume­ro­sa los que se posi­cio­nan como prin­ci­pa­les pro­duc­to­res.

Asia es el pri­mer con­ti­nen­te en pro­duc­ción de pro­duc­tos del mar, uno de cada dos peces es pes­ca­do por un país asiá­ti­co (grá­fi­co 5). El pri­mer país gene­ra­dor de pro­duc­tos de mar es Chi­na con 16Mt en 2014, lo que cons­ti­tu­ye un cre­ci­mien­to muy impor­tan­te de la pro­duc­ción en 30 años, ade­más de la pro­duc­ción de acui­cul­tu­ra (33Mt). Pero Chi­na es tam­bién un país con una pobla­ción de 1300 millo­nes de habi­tan­tes y nece­si­ta por lo tan­to muchos ali­men­tos para su pobla­ción. Las zonas de cap­tu­ras de los bar­cos chi­nos están en el Paci­fi­co noroes­te, en la zona exclu­si­va eco­nó­mi­ca (ZEE) de Chi­na, y tam­bién en otras zonas, más leja­nas, como el Paci­fi­co nores­te, el Atlán­ti­co sur y el océano Indi­co. Ade­más, Chi­na no está sola en Asia. Otros paí­ses se con­vir­tie­ron en paí­ses de pes­ca y acui­cul­tu­ra tan­to para cubrir el con­su­mo interno como para rea­li­zar expor­ta­cio­nes: Indo­ne­sia (6Mt), India (4,3Mt), Myan­mar (3Mt), Viet­nam (2,5Mt), Fili­pi­nas (2,3Mt), y paí­ses pes­que­ros que sufren en la actua­li­dad bajas en su pro­duc­ción como el caso de Japón (6Mt en 2000 y 3,7Mt en 2014) o Tai­lan­dia (de 3Mt a 1,6Mt en 14 años), con cie­rre de cala­de­ros en mares leja­nos.

El Con­ti­nen­te Ame­ri­cano es el segun­do con­ti­nen­te pro­duc­tor de pes­ca­dos con Perú (8Mt y 1.2Mt sin anchoa), Esta­dos Uni­dos (5Mt), Chi­le (3Mt), Argen­ti­na y Bra­sil (8Mt cada uno), y Méxi­co (1,5Mt) como paí­ses de impor­tan­te pro­duc­ción de dife­ren­tes espe­cies para el con­su­mo inte­rior y para las expor­ta­cio­nes. Euro­pa es un con­ti­nen­te vete­rano en su pro­duc­ción pero tam­bién es un gran con­su­mi­dor que nece­si­ta pro­duc­tos de otras zonas para sus mer­ca­dos. Des­de hace 30 años la pro­duc­ción en el Atlán­ti­co nores­te es la mis­ma y las leyes de la Euro­pa azul no per­mi­ten que la acti­vi­dad pes­que­ra crez­ca. Es por eso que los paí­ses euro­peos pes­can en otras zonas del mun­do, en los mares afri­ca­nos o ame­ri­ca­nos por ejem­plo.

Áfri­ca es un con­ti­nen­te pobre en cuan­to a la acti­vi­dad pes­que­ra. A pesar de dis­po­ner de aguas ricas y pobla­cio­nes nume­ro­sas, se encuen­tra geo­grá­fi­ca­men­te dema­sia­do cer­ca de Euro­pa. Las aguas afri­ca­nas se han trans­for­ma­do en las zonas de pes­ca de los euro­peos, razón por la cual a los pes­ca­do­res afri­ca­nos se les difi­cul­ta com­pe­tir con sus bar­cos y tam­po­co dis­po­nen de un poder de poli­cía ade­cua­do que con­tro­le las extrac­cio­nes con el fin de pro­te­ger a las espe­cies y a los pes­ca­do­res peque­ños y arte­sa­na­les.

 Gráfico 5: La producción de la pesca marítima por países en 2011

Fuen­te: FAO, 2016

A par­tir del siglo XXI, los datos de la FAO nos mues­tran que el 80% de la pro­duc­ción de pes­ca­dos es lle­va­da a cabo por 25 paí­ses y sólo los 10 pri­me­ros pes­can el 60% de pes­ca­dos del mun­do ente­ro. La pro­duc­ción haliéu­ti­ca se encuen­tra más diver­si­fi­ca­da des­de los últi­mos 20 años. Hay una inten­si­fi­ca­ción de la pes­ca mun­dial con anti­guos paí­ses como Japón, Euro­pa, Esta­dos Uni­dos y Rusia en con­jun­to con nue­vos paí­ses. Has­ta el año 1985, los anti­guos paí­ses con­tro­la­ban la acti­vi­dad a tra­vés de tec­no­lo­gía de pro­duc­ción, de trans­for­ma­ción y de comer­cia­li­za­ción de los pes­ca­dos. A par­tir de esta fecha, nue­vos pro­duc­to­res van a con­tri­buir a la pro­duc­ción y sobre­pa­sar a los pri­me­ros. Es lo que pode­mos ver en el grá­fi­co 6 que mues­tra la evo­lu­ción de la pro­duc­ción mun­dial de pes­ca y acui­cul­tu­ra des­de 1950. A gran­des ras­gos pode­mos reco­no­cer tres eta­pas en la evo­lu­ción.

 Gráfico 6: Producción mundial de pesca y acuicultura 1950 – 2011

Fuen­te: FAO, 2016

Des­de el final de la Segun­da Gue­rra Mun­dial al ini­cio de la déca­da de 1970, vemos un tiem­po de cre­ci­mien­to. Pasa­mos de 20Mt por año a 60Mt. Esto suce­de en un momen­to en el cual los paí­ses pes­que­ros comien­zan a cons­truir bar­cos más moder­nos, más gran­des, más poten­tes, con téc­ni­cas de pes­ca que otor­gan mayo­res pro­duc­ti­vi­da­des, que per­mi­ten lle­gar a nue­vos luga­res oceá­ni­cos para explo­tar ban­cos de peces nun­ca antes “uti­li­za­dos”. Es la épo­ca de las “gran­des pes­que­rías”, cuan­do Espa­ña, Ale­ma­nia, Rusia, Japón, Esta­dos Uni­dos y Fran­cia iban a pes­car a los mares extran­je­ros o a otros espa­cios oceá­ni­cos y podían con­ser­var mayor can­ti­dad de peces en sus gran­des fri­go­rí­fi­cos [Chaus­sa­de 1997]. Es el tiem­po de ir más lejos, más pro­fun­do, de obte­ner más pes­ca­dos, de más con­su­mo. Es tam­bién el tiem­po del desa­rro­llo de la pes­ca de peque­ños peces pelá­gi­cos (anchoas, sar­di­na, chu­los,…) para hacer hari­na con el fin de ali­men­tar ani­ma­les de la gana­de­ría con­ti­nen­tal (pollo, cer­do).

La segun­da épo­ca es un momen­to don­de la evo­lu­ción es más pau­sa­da debi­do a la pro­duc­ción, pero hay una expan­sión del espa­cio haliéu­ti­co. En la déca­da de 1970, algu­nas espe­cies mari­nas en el Atlán­ti­co nor­te o en el Paci­fi­co nor­te esta­ban en peli­gro de extin­ción, pero como los mer­ca­dos y los arma­do­res de botes de pes­ca nece­si­ta­ban que la pes­ca siguie­ra exis­tien­do, fue­ron a pes­car a otras zonas (Gol­fo de Gui­nea, Océano Índi­co, Atlán­ti­co Sur, Mar Antár­ti­co) don­de había espe­cies más intere­san­tes. Esta era una cos­tum­bre de los gran­des y tra­di­cio­na­les paí­ses vin­cu­la­dos con la acti­vi­dad pes­que­ra (Euro­pa y Terra­no­va des­pués del siglo XVII). Para ir más lejos, se nece­si­ta­ban botes más gran­des, más rápi­dos, que pue­dan ir al otro lado del mun­do y uti­li­zar ultra con­ge­la­ción para alma­ce­nar los pro­duc­tos; era una esca­la­da al gigan­tis­mo. Pero la expan­sión se vio inte­rrum­pi­da por los recla­mos de los paí­ses que se ven afec­ta­dos por la pes­ca que lle­van a cabo otros paí­ses en sus aguas. En 1982, el pri­mer dere­cho inter­na­cio­nal del mar es fir­ma­do en Mon­te­go Bay (Jamai­ca) y otor­ga el dere­cho a todos los paí­ses marí­ti­mos de usar sus recur­sos en las 200 millas náu­ti­cas des­pués de la cos­ta, en la Zona eco­nó­mi­ca exclu­si­va (ZEE).[2] Con los logros obte­ni­dos en Mon­te­go Bay, resul­ta más difí­cil pes­car sin auto­ri­za­ción, ya que se nece­si­tan dere­chos de pes­ca para hacer­lo. De todas for­mas, si no hay con­trol poli­cial que vigi­le la apli­ca­ción del dere­cho, se saquean igual­men­te los recur­sos de mane­ra ile­gal. Esto pre­sen­ta muchos pro­ble­mas acu­cian­tes. La cri­sis ener­gé­ti­ca y los pre­cios altos de la gaso­li­na hacen que se nece­si­te mucha can­ti­dad de dine­ro para poder ir a pes­car más lejos, razón por la cual los pes­ca­do­res tra­di­cio­na­les dis­mi­nu­yen su pro­duc­ción com­pa­ra­da a la fuer­za de pes­ca de los gran­des bar­cos. Al ini­cio de los años 1990, lle­ga­mos al nivel máxi­mo de pro­duc­ción, cer­ca de 80Mt, nivel que se man­tie­ne año tras año. Apa­re­ce el con­cep­to de ges­tión de las espe­cies, de reno­va­ción de los peces, y tam­bién de cre­ci­mien­to del con­su­mo, con una pobla­ción mun­dial cada vez más impor­tan­te que desea con­su­mir pes­ca­dos.

Des­de 1990, la pro­duc­ción de pes­ca se man­tie­ne esta­ble y el aumen­to del con­su­mo de pes­ca­dos pro­vie­ne de la acui­cul­tu­ra. Es un tiem­po de cre­ci­mien­to para esta acti­vi­dad. Con una pro­duc­ción actual de 60Mt, su incre­men­to con­ti­núa. En el 2014 logró por pri­me­ra vez lle­gar al 40% de la pro­duc­ción total, lo que repre­sen­ta la mitad del total del con­su­mo humano. Ese cre­ci­mien­to se da gra­cias al desa­rro­llo de la acui­cul­tu­ra en Asia (prin­ci­pal­men­te en Chi­na), como así tam­bién en Amé­ri­ca y Euro­pa.

Muchos pescadores y especies en cantidades limitadas

Para com­pren­der la pes­ca, es nece­sa­rio tam­bién inte­re­sar­se por los hom­bres que tra­ba­jan en la acti­vi­dad así como la mane­ra en la cual tra­ba­jan. Si bien las evo­lu­cio­nes tec­no­ló­gi­cas han dado a la pes­ca una dimen­sión mun­dial, hoy en día exis­ten toda­vía muchos pes­ca­do­res que son tra­ba­ja­do­res arte­sa­na­les y que uti­li­zan redes o líneas de mano. A esca­la mun­dial, el núme­ro de per­so­nas que viven de la pes­ca y la acui­cul­tu­ra aumen­ta cada año has­ta el 2014 (grá­fi­co 7). En 25 años, las cifras han pasa­do de 31 millo­nes de per­so­nas a 57 millo­nes hoy en día, con un cre­ci­mien­to en el núme­ro de pes­ca­do­res y sobre todo de acui­cul­to­res que pasan de menos de 4M a 16,5M de per­so­nas. Se tra­ta en su mayo­ría de hom­bres, úni­ca­men­te el 19% son muje­res, y sólo 4 de cada diez 10 tra­ba­ja­do­res rea­li­zan otras acti­vi­da­des ade­más de pes­car (empleos pre­ca­rios en el sec­tor agrí­co­la o de ser­vi­cios). Un ter­cio de esos tra­ba­ja­do­res se dedi­ca a la acui­cul­tu­ra. El fuer­te cre­ci­mien­to de esta acti­vi­dad se debe al desa­rro­llo de acui­cul­tu­ra en Asia, en Áfri­ca y en Amé­ri­ca lati­na.

El núme­ro de pes­ca­do­res resul­ta de gran sig­ni­fi­ca­ti­vi­dad para com­pren­der la impor­tan­cia y la enver­ga­du­ra que tie­ne la acti­vi­dad pes­que­ra. Ade­más, nos sir­ve para tomar con­cien­cia de que la pes­ca es una nece­si­dad. Para el 90% de los pes­ca­do­res, la pes­ca es una acti­vi­dad arte­sa­nal, un medio de sub­sis­ten­cia, espa­cial­men­te en el espa­cio rural, la pes­ca es una con­tri­bu­ción a la segu­ri­dad ali­men­ta­ria con la agri­cul­tu­ra tra­di­cio­nal.

Gráfico 7: Número de pescadores y productividad

Fuen­te: FAO, 2016

La mayo­ría de los pes­ca­do­res y acui­cul­to­res viven en Asia, con 48 millo­nes (84% del total); en Áfri­ca (10%) y en Amé­ri­ca Lati­na (4%). Estos núme­ros con­ti­núan cre­cien­do. Con­tra­ria­men­te, Euro­pa y Amé­ri­ca del Nor­te repre­sen­tan sólo el 2% del total y las cifras de pes­ca­do­res decre­cen en cuan­ti­dad e impor­tan­cia como con­se­cuen­cia de la alta tec­no­lo­gía uti­li­za­da en los bar­cos y la reduc­ción de las flo­tas de pes­ca en Euro­pa. Pero cuan­do obser­va­mos la pro­duc­ti­vi­dad por tra­ba­ja­dor (grá­fi­co 7), vemos la dife­ren­cia de lo que lla­ma­mos “fuer­za de pes­ca”. Euro­pa tie­ne gran­des buques y tec­no­lo­gía, mucha infor­ma­ción cien­tí­fi­ca y recur­sos huma­nos alta­men­te capa­ci­ta­dos que le per­mi­ten un buen pro­ce­sa­mien­to de la mis­ma. Estas posi­bi­li­da­des son la razón de su ele­va­do volu­men de pes­ca (26t/año). Con­tra­ria­men­te, en Asia, todo se rea­li­za manual­men­te, con muchos tra­ba­ja­do­res en el bar­co (2,1 t/año). El tama­ño de los bar­cos y el nivel de tec­no­lo­gía son cla­ve para com­pren­der la situa­ción. En el mun­do hay 4,6 millo­nes de buques de pes­ca. La mayo­ría son botes de menos 12 metros (85%), pre­sen­tes en cada con­ti­nen­te del mun­do, un ter­cio de los mis­mos no poseen motor (dos ter­cios de los mis­mos en Áfri­ca). La mayo­ría de los bar­cos hace una pes­ca de río, de rada o cos­te­ra para tener pro­duc­ción para las fami­lias o pobla­cio­nes cer­ca­nas. Esta situa­ción hace de la pes­ca una acti­vi­dad muy desigual: por un lado hay gen­te que no pue­de hacer otra cosa para poder comer y por otro lado exis­ten gran­des buques indus­tria­les que tie­nen acce­so más fácil­men­te a los recur­sos y al mer­ca­do.

En una lan­cha de Áfri­ca de 16 metros, hay vein­te mari­ne­ros que van al mar por dos o tres días y car­gan una o dos tone­la­das de sar­di­nas. En un bar­co euro­peo de 24 metros (ras­tre­ros) hay cin­co mari­nos que van al océano por ocho días y des­car­gan en puer­to vein­te tone­la­das de baca­lao. En Ale­ma­nia exis­te un bar­co de 140 metros que alma­ce­na 1000 tone­la­das y esto se com­ple­ta en doce días con car­ga de aren­que [Le Roux y Noël 2007].

La dife­ren­cia de pro­duc­ti­vi­dad tie­ne que ver tam­bién con el uso de tec­no­lo­gía adap­ta­da. Para tener pes­ca­dos en cada bar­co, se nece­si­ta cono­cer los modos de vida de los peces bus­ca­dos y poseer la tec­no­lo­gía ade­cua­da para des­alo­jar y cap­tu­rar a dichos peces. Para cada pez (o para cada espe­cie) se nece­si­ta una tec­no­lo­gía, un bar­co espe­cial, y un arte apro­pia­do. Este arte es lo que se lla­ma­mos un ofi­cio, una carre­ra espe­cí­fi­ca. Exis­ten dos gran­des cate­go­rías de ofi­cios:

  • los artes fijos: son para los ani­ma­les que se atra­pan den­tro de obje­tos espe­cí­fi­cos (redes, trampas/jaulas, palan­gre, etc.)
  • los artes de arras­tre: son los artes que uti­li­zan sopor­tes para la cap­tu­ra diná­mi­ca del ani­mal (redes de arras­tre, de cer­co, dra­ga, etc.)

Los artes de arras­tre tie­nen con­se­cuen­cias nega­ti­vas para todas las for­mas de vida mari­na por­que no se rea­li­za nin­gu­na selec­ción de lo que se pes­ca. Todo pue­de estar con­te­ni­do en las redes de arras­tre, lo gran­de y lo peque­ño, el pez adul­to y el juve­nil. No se hacen dis­tin­cio­nes den­tro de la cade­na tró­fi­ca (peces que se ali­men­tan de otros) pro­du­cién­do­se así lo que se deno­mi­na cap­tu­ras acce­so­rias o acci­den­ta­les.

Se pro­du­ce enton­ces un gran derro­che debi­do a los des­car­tes de peces que no son ópti­mos para satis­fa­cer las deman­das del mer­ca­do. En el mun­do hay un derro­che esti­ma­do de 30 millo­nes de tone­la­das por año. En la actua­li­dad, exis­te una ten­den­cia a la orde­na­ción de la pes­ca, para lo que se rea­li­zan ensa­yos con dis­po­si­ti­vos que inten­tan dis­mi­nuir las cap­tu­ras acce­so­rias. Ade­más obser­va­mos tam­bién que exis­te una incli­na­ción a rea­li­zar otros estu­dios sobre apa­re­jos selec­ti­vos para ayu­dar a ges­tio­nar los cala­de­ros de mane­ra más efi­caz. Si que­re­mos pes­car mejor es nece­sa­rio reco­pi­lar toda esta infor­ma­ción para tener una com­pren­sión más cabal de los efec­tos de las prác­ti­cas de pes­ca. Con­tar con estos datos sir­ve ade­más como medi­da para pro­te­ger los eco­sis­te­mas mari­nos vul­ne­ra­bles. Por lo gene­ral, cono­ce­mos a los peces recién cuan­do están sobre el bar­co, por lo que es muy difí­cil saber cómo viven en el mar. Los cien­tí­fi­cos que tra­ba­jan sobre este tema, cola­bo­ran con los pes­ca­do­res que saben más cuá­les, dón­de, cuán­do y cuán­tos tipo de peces exis­ten en cada zona, en qué momen­to del año apa­re­cen y si sus apa­ri­cio­nes están aso­cia­das o no con otras espe­cies.

Actua­ble­men­te, exis­te una gran con­cen­tra­ción de la pro­duc­ción en algu­nas espe­cies. La FAO enu­me­ra 70 espe­cies dife­ren­tes de pes­ca­dos que se encuen­tran en el mer­ca­do actual, mucho más que en 1970 (50 espe­cies). Pero sólo algu­nas de ellas repre­sen­tan la mayo­ría de la pro­duc­ción: la mayo­ría son peces mari­nos y 15 espe­cies hacen más de un millón de tone­la­das por año (grá­fi­co 8). Esta con­cen­tra­ción de la pro­duc­ción en algu­nas espe­cies mues­tra un sis­te­ma frá­gil, muy depen­dien­te de las fluc­tua­cio­nes y fac­to­res natu­ra­les, por ejem­plo de fenó­me­nos cli­má­ti­cos como El Niño, que hizo caer la pro­duc­ción de ancho­ve­ta del Pací­fi­co de 9Mt en 1994 a 1Mt en 1998, o más recien­te­men­te, de 6Mt en 2013 a 3Mt en 2014, lo que des­es­ta­bi­li­zó el sec­tor mun­dial de la pes­ca y del con­su­mo. Entre las pri­me­ras espe­cies, en pri­mer lugar se encuen­tran los peque­ños pelá­gi­cos como ancho­ve­ta, sar­di­ne­la y sar­di­na, y aren­que. La mayo­ría se uti­li­za para hacer hari­na y acei­te con el fin de ali­men­tar a otras espe­cies de la acui­cul­tu­ra o gana­de­ría (pollo, cer­do). En segun­do lugar están los gran­des pelá­gi­cos como el atún, el lis­ta­do o el rabil. Esta pro­duc­ción vie­ne a sus­ti­tuir a la mala pro­duc­ción de “peces blan­cos”, cate­go­ría que ocu­pa el ter­cer pues­to. Se los lla­ma “peces blan­cos” por­que su car­ne es blan­ca y son con­si­de­ra­dos peces de gran valor (colín de Alas­ka, baca­lao, mer­lu­za) por­que pue­den ser con­ge­la­dos y trans­for­ma­dos en pali­to (pes­ca­do empa­na­do como Árti­co).

Gráfico 8: Producción de pescados en 2014

Fuen­te: FAO, 2016

Para garan­ti­zar una acti­vi­dad pes­que­ra más segu­ra y sos­te­ni­ble se nece­si­ta un buen cono­ci­mien­to de los modos de vida de los peces. De esta mane­ra, se pue­den imple­men­tar medi­das de con­ser­va­ción para cada espe­cie; con orde­na­cio­nes de las pobla­cio­nes de peces para la pes­ca (cuo­ta, arte de pes­ca, zonas de repro­duc­ción, de pro­tec­ción). Es nece­sa­rio aumen­tar la efi­ca­cia de las cien­cias mari­nas y mejo­rar la cola­bo­ra­ción con paí­ses pes­ca­do­res.

Un pro­ble­ma de la pes­ca actual es que el 32 % de los stocks (pobla­ción de peces) en el mun­do están sobre­ex­plo­ta­dos (70% en Euro­pa) y el 68% ple­na­men­te explo­ta­do, lo que se deno­mi­na sobre­pes­ca. Esta situa­ción se agra­va año tras año. El futu­ro de la pes­ca depen­de­rá de que esta se con­vier­ta en un sec­tor sos­te­ni­ble y res­pe­tuo­so del medio ambien­te, con el fin de ase­gu­rar una dis­po­ni­bi­li­dad de peces para las futu­ras gene­ra­cio­nes de con­su­mi­do­res y de pes­ca­do­res. Esto sig­ni­fi­ca incluir tan­to el res­pe­to por el medio ambien­te como tam­bién la sos­te­ni­bi­li­dad de los pes­ca­do­res. En teo­ría, pes­car de mane­ra res­pon­sa­ble es fácil: sólo se ten­dría que orde­nar la acti­vi­dad pes­que­ra y rea­li­zar una opti­mi­za­ción de la ren­ta bio­ló­gi­ca tenien­do en cuen­ta que, por ejem­plo, cada año en una pobla­ción de peces hay ejem­pla­res nue­vos (juve­ni­les) que aumen­tan la fami­lia. Debe­mos pes­car sólo los adul­tos que ya se repro­du­je­ron varias veces (que son los más gran­des) y espe­rar que las nue­vas cohor­tes crez­can; es la ren­ta. Pero, en la prác­ti­ca, resul­ta difí­cil por­que en un ban­co de peces no hay sólo un tipo de peces. La mayo­ría de las veces estos están mez­cla­das y no tie­nen la mis­ma edad o madu­rez sexual y, cuan­do los peces peque­ñi­tos están en la cubier­ta del bote, ya es dema­sia­do tar­de. Se nece­si­ta, ade­más, cono­cer el hábi­tat y la diná­mi­ca de vida de los peces y tam­bién apor­tar cono­ci­mien­tos a los con­su­mi­do­res para que se com­pro­me­tan a favor de un con­su­mo res­pon­sa­ble, es decir, a no con­su­mir peces peque­ños o en peli­gro de extin­ción.

Des­de la déca­da de 1990, la acui­cul­tu­ra ocu­pa año tras año un lugar cada vez más impor­tan­te en la pro­duc­ción de pro­duc­tos del mar, como una repues­ta a la estag­na­ción de la pes­ca. Con 74Mt en 2014 (y más de 27Mt de plan­tas acuá­ti­cas), 44% de la pro­duc­ción anual total vie­ne de la acui­cul­tu­ra y se ha vuel­to nece­sa­ria para la ali­men­ta­ción huma­na, aun­que la mino­ría se pro­duz­ca en los espa­cios mari­nos, sola­men­te 27Mt (grá­fi­co 9). El cre­ci­mien­to de la pro­duc­ción es con­se­cuen­cia del con­trol del ciclo de vida y de repro­duc­ción en cir­cui­to cerra­do. La gana­de­ría de aguas dul­ces exis­te des­de hace siglos, como maris­que­ro, pero la gana­de­ría de espe­cies mari­nas es más recien­te, con algu­nos pes­ca­dos (sal­món) o crus­tá­ceos (cama­ro­nes). En 2014, la acui­cul­tu­ra da la mis­ma can­ti­dad de peces que la pes­ca para el con­su­mo humano, con 580 espe­cies dife­ren­tes y 35 paí­ses que pro­du­cen más en acui­cul­tu­ra que en pes­ca; entre estos los 5 gran­des paí­ses de pro­duc­ción: Chi­na (45Mt), India, Viet­nam, Ban­gla­desh y Egip­to. El 90% de la pro­duc­ción se hace en Asia, con una acui­cul­tu­ra de cama­ro­nes en casi todos los paí­ses del con­ti­nen­te (como tam­bién en Áfri­ca del Este, y en Amé­ri­ca tro­pi­cal).

En los últi­mos años, la acui­cul­tu­ra pare­cía una alter­na­ti­va para suplir el decre­ci­mien­to de la pes­ca, se mos­tra­ba como una revo­lu­ción azul.[3] Pero recien­te­men­te, comen­za­mos a ver sus lími­tes de expan­sión y obser­va­mos tam­bién una esta­bi­li­za­ción del cre­ci­mien­to de esta acti­vi­dad. Algu­nas cifras pue­den expli­car esto. Como sabe­mos, muchas de las espe­cies que se crían en la acui­cul­tu­ra son car­ní­vo­ras, por lo que se nece­si­ta comi­da que pro­ven­ga del mar, hari­na y acei­te para el sal­món y cama­ro­nes. Para pro­du­cir uno kilo­gra­mo de sal­món, se nece­si­tan de cin­co a sie­te kilo­gra­mos de anchoa. Se nece­si­tan tam­bién espa­cios en la cos­ta como lagu­nas, cana­les, fior­dos, en luga­res que actual­men­te ya se dedi­can a otras acti­vi­da­des (indus­tria, turis­mo, pes­ca, etc.). Ade­más, las aguas deben ser de bue­na cali­dad y no estar con­ta­mi­na­das, situa­ción que se pro­du­ce en deter­mi­na­das zonas cuan­do la con­cen­tra­ción de peces es dema­sia­do fuer­te (epi­zoo­tias).

En vein­te años, nue­vas poten­cias haliéu­ti­cas y de acui­cul­tu­ra emer­gen en el Mun­do. Tal es el caso de Chi­na, que es el país más gran­de por pro­duc­ción. Al mis­mo tiem­po, se cons­tru­yen cono­ci­mien­tos sobre los modos de evo­lu­ción de los peces así como tam­bién medi­das de ges­tión y de orde­na­ción de las pobla­cio­nes mari­nas. Pero el mer­ca­do de con­su­mo nece­si­ta más pes­ca­dos año tras año a cau­sa del cre­ci­mien­to de la pobla­ción huma­na como así tam­bién de la par­te de ella que pue­de com­prar­los.

Gráfico 9: Acuicultura en 2014

Fuen­te: FAO, 2016

Una organización mundializada del consumo

Los peces son pro­duc­tos pere­ce­de­ros y nece­si­tan ser trans­for­ma­dos rápi­da­men­te. Esta es una de las razo­nes por la cual se ven­den caros. Dichos peces se pue­den comer de muchos modos: vivos (gene­ral­men­te son más caros), fres­cos con refri­ge­ra­ción, en con­ge­la­ción, sala­dos, secos, en con­ser­vas u otro (con­di­men­to nuoc mam). A mejor nivel téc­ni­co de con­ser­va­ción y de dis­tri­bu­ción, mejor es la cali­dad con­ser­va­ti­va del pez que se come (sal­van­do el vivo o fres­co) cuan­do se lo trans­por­ta lejos de los puer­tos y del mar, y mayo­res son las ganan­cias pecu­nia­rias. El con­su­mo humano direc­to es de 146Mt en el 2014, 87% de la pro­duc­ción total (pes­ca y acui­cul­tu­ra), con 46% de con­su­mo vivo, fres­co y refri­ge­ra­do, 41% de con­su­mo ahu­ma­do, con­ge­la­do o en con­ser­vas. Otra par­te de la pro­duc­ción (21Mt, 13% del total) se des­ti­na el con­su­mo de ani­ma­les como hari­na o acei­te, ya sean del con­ti­nen­te (cer­do, pollo), de acui­cul­tu­ra o de acua­rio (grá­fi­co 10). El con­su­mo es dife­ren­te de una región a otra, pero en casi todas las regio­nes de pes­ca, el pes­ca­do se con­su­me mayor­men­te fres­co. En Asia, el con­su­mo de pes­ca­dos vivos es una espa­cia­li­dad, cer­ca­do de los puer­tos de des­em­bar­ca­do. En Euro­pa y Amé­ri­ca, el pes­ca­do se con­su­me refri­ge­ra­do, con­ge­la­do o en con­ser­vas. En Áfri­ca, el pes­ca­do tie­ne trans­for­ma­ción sala­do, seco o ahu­ma­do [Bou­vet 2014].

Gráfico 10: Usos de los productos del mar de 1962 a 2015

Fuen­te: FAO, 2016

La evo­lu­ción de la deman­da y la ofer­ta en los pro­duc­tos de mar depen­de (míni­ma­men­te) de tres pará­me­tros: la evo­lu­ción de la pobla­ción, el nivel de sala­rios y de vida, y el pre­cio del pes­ca­do. La ofer­ta ali­men­ta­ria haliéu­ti­ca cre­ce un 3.2% por año, más rápi­do que la pobla­ción mun­dial, como se pue­de ver en el grá­fi­co 11. La pro­por­ción de los usos ali­men­ta­rios cre­ce más que los usos no-ali­men­ta­rios, es decir que los pes­ca­dos se uti­li­zan en su mayo­ría para con­su­mo humano. El sumi­nis­tro ali­men­ta­rio pasó de 10 kg/habitante en la déca­da de 1960 a casi 20 kg/habitante en el mun­do actual, a pesar de las dife­ren­cias que exis­ten entre las dis­tin­tas regio­nes. Asia, Amé­ri­ca del Nor­te, Euro­pa y Ocea­nía tie­nen una ofer­ta más impor­tan­te que Amé­ri­ca Lati­na y Áfri­ca, con una dife­ren­cia mar­ca­da (dos veces menos). Pero la ofer­ta ali­men­ta­ria cre­ce en todos los paí­ses, inclu­so en los más pobres.

El cre­ci­mien­to más impor­tan­te -el de Chi­na, con 38 kg/habitante en 2014-, dis­mi­nu­ye con­si­de­ra­ble­men­te la dis­po­ni­bi­li­dad para otros paí­ses. Chi­na tuvo una pro­duc­ción de acui­cul­tu­ra, de pes­ca y de impor­ta­cio­nes de pro­duc­tos muy fuer­te en los últi­mos años debi­do al aumen­to del nivel de vida y de una fuer­te urba­ni­za­ción. Sin Chi­na, el con­su­mo es un poco menos ele­va­do: un 15 kg/cápita.

Gráfico 11: Utilización y suministro mundial de pescados

Fuen­te: FAO, 2016

No son sólo los recur­sos los que cons­ti­tu­yen la ofer­ta, tam­bién debe­mos tener en cuen­ta las téc­ni­cas dis­po­ni­bles (bar­cos, artes, rutas, refri­ge­ra­ción, etc.) y la posi­bi­li­dad de inter­ve­nir en toda las acti­vi­da­des alre­de­dor de la pes­ca (las leyes, la orga­ni­za­ción del mer­ca­do inter­na­cio­nal, etc.). El con­su­mo de pes­ca­dos depen­de tam­bién del pre­cio y de los pre­cios de otros tipos de ali­men­tos como car­ne, cer­do, pollo, etc.; así tam­bién como del nivel de vida de la pobla­ción y de las cos­tum­bres cul­tu­ra­les. Una pro­duc­ción fuer­te pue­de expli­car un con­su­mo impor­tan­te, por ejem­plo, las islas (Mal­di­vas con 159 kg/cápita, Sey­che­lles 59 kg/cápita, Islan­dia 92 kg/cápita, Japón 49 kg/cápita). Pero hay otros espa­cios don­de aun­que la pro­duc­ción es fuer­te, el con­su­mo es bajo, como Argen­ti­na con 7 kg/cápita o Áfri­ca del sur con 6 kg/cápita, don­de los pes­ca­dos se des­ti­nan a las expor­ta­cio­nes (grá­fi­co 12).

Los pro­duc­tos del mar se trans­for­man cada vez más, año tras año, y si bien pue­den inter­cam­biar­se entre todos los paí­ses, se ven­de mucho más des­de el sur hacia el nor­te. Dos ter­cios de las expor­ta­cio­nes de los paí­ses del sur van hacia los paí­ses del nor­te. Los inter­cam­bios de peces han gene­ra­do 148.000 millo­nes de dóla­res en 2014, 1% del comer­cio mun­dial y 10% de los inter­cam­bios de pro­duc­tos de agri­cul­tu­ra. Estos flu­jos deli­nean los cir­cui­tos de dis­tri­bu­ción que con­fi­gu­ran la glo­ba­li­za­ción y mun­dia­li­za­ción de la eco­no­mía y de la ali­men­ta­ción. Se tra­ta de un mer­ca­do en fuer­te cre­ci­mien­to, con 5% más cada año. Hoy, 78% de pes­ca­dos de con­su­mo humano son ade­más obje­to de con­cu­rren­cia mun­dial y 200 paí­ses hacen inter­cam­bios de pes­ca­dos. Esta es la con­se­cuen­cia de la aper­tu­ra de los mer­ca­dos y el tras­la­do de las plan­tas trans­for­ma­do­ras a paí­ses que poseen mano de obra bara­ta, como Chi­na, Tai­lan­dia o Viet­nam. Algu­nos peces sali­dos de las aguas del Océano Atlán­ti­co pue­den ser con­ge­la­dos en un bar­co fran­cés, espa­ñol o ruso para lue­go ser des­em­bar­ca­dos en un puer­to del oes­te de Áfri­ca (Dakar), ser tras­la­da­dos en otro bar­co hacia Chi­na para tener una segun­da trans­for­ma­ción y vol­ver a Euro­pa para sufrir un ter­cer cam­bio y así, final­men­te, ser con­su­mi­dos. El mer­ca­do más impor­tan­te se encuen­tra en Euro­pa, don­de viven los gran­des con­su­mi­do­res (40% del mer­ca­do son de impor­ta­cio­nes), con­su­mi­do­res que son, ade­más, los más ricos y los más anti­guos pro­duc­to­res de pes­ca­dos.

Gráfico 12: Consumo de pescados en 2014

Fuen­te: FAO, 2016

Las impor­ta­cio­nes exis­ten para com­pen­sar la pes­ca que no se pue­de rea­li­zar en las aguas euro­peas don­de la orga­ni­za­ción euro­pea (Euro­pa azul) ha impues­to un orde­na­mien­to de espe­cies para todos los pes­ca­do­res. Para pre­ser­var las espe­cies de las aguas euro­peas, los euro­peos van a pes­car a otras aguas (con acuer­dos lega­les) y com­pran pes­ca­dos a otros paí­ses [Noël 2013].

Con el grá­fi­co de inter­cam­bios de pes­ca­dos (grá­fi­co 13), pode­mos reco­no­cer las desigual­da­des de dis­tri­bu­ción y con­su­mo. Visua­li­za­mos a Chi­na como el país con mayor impor­ta­ción y expor­ta­ción de pro­duc­tos del mar, jun­to a otros paí­ses de Asia. Vemos tam­bién paí­ses del Nor­te que expor­tan pes­ca­dos de menor valor o pes­ca­dos que deben sufrir trans­for­ma­cio­nes pos­te­rio­res en paí­ses de mano de obra bara­ta. Hay tam­bién paí­ses dedi­ca­dos a la acui­cul­tu­ra como Norue­ga y Chi­le que expor­tan sal­món. Los paí­ses impor­ta­do­res son paí­ses ricos. El pri­me­ro es Esta­dos uni­dos, segui­do por Japón y Euro­pa. El mer­ca­do mun­dial se cons­tru­ye sobre dos tipos de pro­duc­ción: una pro­duc­ción de peces para hacer hari­na (peque­ños peces pelá­gi­cos) y sos­te­ner la acui­cul­tu­ra y gana­de­ría inten­si­va; y la pro­duc­ción de pes­ca­dos sal­va­jes de valor (tuna, pes­ca­dos blan­cos como colín, baca­lao, mer­lu­za) o de acui­cul­tu­ra (sal­món, cama­ro­nes). Pero el sis­te­ma de pro­duc­ción y de inter­cam­bios crea una mul­ti­tud de acto­res y de espa­cios que pode­mos con­cep­tua­li­zar con la mira­da de la geo­gra­fía.

Gráfico13: Principales países de intercambios de pescados en 2014

Fuen­te: FAO, 2016

Conclusión, un geo-sistema haliéutico

El geo-sis­te­ma haliéu­ti­co [Cor­lay 1993] cons­ti­tu­ye el encuen­tro entre el eco­sis­te­ma y el socio-sis­te­ma, que se con­for­ma sobre recur­sos mari­nos. Nece­si­ta de muchos ele­men­tos para exis­tir. Ele­men­tos dife­ren­tes según el tipo de pes­ca. Pue­den ser ele­men­tos bio­ló­gi­cos, físi­cos, téc­ni­cos, eco­nó­mi­cos, socio-cul­tu­ra­les, jurí­di­cos, polí­ti­cos, etc. El sis­te­ma pro­du­ce bie­nes, bie­nes de pro­duc­tos bru­tos, trans­for­ma­dos, ren­ta de tra­ba­jo, ren­ta del capi­tal, inges­ta ali­men­ta­ria. Con el paso del tiem­po se crean los espa­cios haliéu­ti­cos, espa­cios de pro­duc­ción (pes­que­rías), espa­cios de dis­tri­bu­ción (con­ti­nen­ta­les o inter­cam­bios) que estruc­tu­ran los puer­tos y las cos­tas para las acti­vi­da­des antes y des­pués de la pes­ca. Gene­ral­men­te, pode­mos obser­var espa­cios dife­ren­tes para cada tipo de pes­ca en el mar. En la cos­ta (cala­de­ros y artes de pes­ca); en el puer­to, don­de se rea­li­zan acti­vi­da­des de pre­pa­ra­ción de la pes­ca (mue­lles, asti­lle­ros, avi­tua­lla­mien­to de buques, y plan­tas de trans­for­ma­ción de pes­ca­dos) y don­de viven los pes­ca­do­res; y en el inte­rior, el hin­ter­land, don­de se con­cre­ta la dis­tri­bu­ción y con­su­mo de los pro­duc­tos de mar (grá­fi­co 14).

Pode­mos cons­truir algu­nos mode­los de orga­ni­za­ción espa­cial, alre­de­dor del tipo de pes­ca [Couliou 1998]:

  • El mode­lo arte­sa­nal o de peque­ña pes­ca, con pira­gua o peque­ño bar­co que pes­ca en el mar cos­te­ro y con­su­me pes­ca­dos alre­de­dor del pun­to de des­em­bar­que.
  • El mode­lo de pes­ca de altu­ra fres­que­ra, que uti­li­za bar­cos más gran­des (de 12 a 16 metros) para ir a cala­de­ros más leja­nos. Nece­si­ta mue­lles para des­em­bar­que e infra­es­truc­tu­ras de trans­por­tes y con­ser­va­ción para ven­der pes­ca­dos más lejos en ciu­da­des del inte­rior.
  • El mode­lo indus­trial altu­ra, que es el mode­lo de la pes­ca de buques gran­des, que pue­den ser tam­bién fac­to­ría. Nece­si­ta puer­to para avi­tua­lla­mien­to, pes­ca­do­res o mano de obra, téc­ni­cas de pes­ca efi­cien­tes y cala­de­ros con muchos peces de pre­cio ele­va­do. Su comer­cia­li­za­ción nece­si­ta de un mer­ca­do impor­tan­te de con­su­mo. Se rea­li­za en el puer­to pero más en las gran­des ciu­da­des del país o del extran­je­ro.
  • El mode­lo extra­ver­ti­do con cala­de­ros muy ale­ja­dos de las zonas de con­su­mo, don­de los recur­sos natu­ra­les son des­ti­na­dos a otras pobla­cio­nes y no a la pobla­ción de pes­ca­do­res (hari­na de anchoa, cama­ro­nes, mer­lu­za).

Pero el geo-sis­te­ma haliéu­ti­co no se encuen­tra ais­la­do. Se rela­cio­na con otros sis­te­mas de pro­duc­ción, sis­te­mas más peque­ños o más gran­des y for­ma par­te de un sis­te­ma más glo­bal con rela­cio­nes que cam­bian con el tiem­po. 

Gráfico 14: El geo-sistema haliéutico

Ela­bo­ra­ción pro­pia

La pes­ca y la acui­cul­tu­ra atra­vie­san un pro­ce­so de glo­ba­li­za­ción. Obser­va­mos una exten­sión de los cala­de­ros al nivel oceá­ni­co mun­dial y una explo­ta­ción de muchas espe­cies del mar, de for­ma indus­trial e inten­si­va, aso­cia­da al cre­ci­mien­to de deman­da y al cre­ci­mien­to de la pobla­ción. Para com­pren­der cómo se cons­ti­tu­yen los terri­to­rios de pes­ca, se nece­si­ta tener una mira­da con dis­tin­tas esca­las para ver el des­li­za­mien­to de pro­duc­ción que exis­te des­de los paí­ses del nor­te hacia las poten­cias haliéu­ti­cas de Asia, que son tam­bién pro­duc­to­res de acui­cul­tu­ra. La dis­tri­bu­ción y el con­su­mo con­ti­núan rea­li­zán­do­se en los paí­ses occi­den­ta­les.

Los mares cos­te­ros son espa­cios fuer­te­men­te uti­li­za­dos, no sólo por la pes­ca sino por otras acti­vi­da­des, como el turis­mo, la indus­tria y por el cre­ci­mien­to de ciu­da­des en los paí­ses de gran­des pobla­cio­nes como en Asia, en Áfri­ca o en los paí­ses occi­den­ta­les. El desa­rro­llo de acti­vi­da­des de pes­ca y acui­cul­tu­ra crea nume­ro­sos pro­ble­mas de orga­ni­za­ción de los espa­cios cos­te­ros, marí­ti­mos y con­ti­nen­ta­les.

No debe olvi­dar­se que la mayo­ría de los pes­ca­do­res uti­li­zan bar­cos peque­ños y nece­si­tan de los pes­ca­dos para poder comer, mien­tras que la mino­ría está cons­ti­tui­da por los gru­pos indus­tria­les pode­ro­sos que domi­nan el mer­ca­do mun­dial y el acce­so a los recur­sos natu­ra­les. Esta situa­ción crea des­ajus­tes y desigual­da­des socia­les, espa­cia­les y eco­nó­mi­cas. La orde­na­ción de las pobla­cio­nes y de la pes­ca es indis­pen­sa­ble para lograr una uti­li­za­ción efi­caz de los recur­sos, para luchar con­tra el des­pil­fa­rro ali­men­ta­rio, con­tra la mer­can­ti­li­za­ción, con­tra la pri­va­ti­za­ción de los recur­sos comu­nes y para espe­rar que haya una bue­na repar­ti­ción de la ren­ta natu­ral. Para hacer­se rea­li­zar al nivel mun­dial, nece­si­ta inves­ti­ga­cio­nes de cien­cias natu­ra­les y huma­nas al nivel de cado cala­de­ro, de cada región con las pobla­cio­nes viven de las pro­duc­cio­nes del mar.

Citas

* Doc­to­ra en Geo­gra­fía. Pro­fe­so­ra en la cáte­dra Geo­gra­fía de la pes­ca marí­ti­ma, en la Uni­ver­si­té de Bre­tag­ne occi­den­ta­le UBO-Brest (Fran­ce). Inves­ti­ga­do­ra en el Labo­ra­to­rio Géoar­chi­tec­tu­re, Terri­toi­re, Urba­nis­me, Bio­di­ver­si­té Envi­ron­ne­ment. Correo elec­tró­ni­co: yvanne.bouvet@univ-brest.fr

[1] En cas­te­llano se uti­li­zan dos pala­bras: pez para el ani­mal vivo, pes­ca­do para el ani­mal muer­to. En fran­cés, en inglés o en ale­mán se uti­li­za una mis­ma pala­bra: pois­son, fish, fisch, res­pec­ti­va­men­te.

[2] En 1952, Perú, Chi­le, Ecua­dor hicie­ron la decla­ra­ción de San­tia­go y la pro­cla­ma­ción de Zonas eco­nó­mi­cas exclu­si­vas fren­te a los pes­ca­do­res de atún de los Esta­dos Uni­dos. En 1972, Islan­dia hizo una ZEE de 50 millas y cerró sus aguas al arri­bo de bar­cos extran­je­ros, sobre todo bri­tá­ni­cos: fue la famo­sa Gue­rra del Baca­lao que gana­ron los islán­di­cos.

[3] Por refe­ren­cia en la revo­lu­ción ver­de de los años 1970.

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Cómo citar ¬

Yvanne Bouvet «Recursos alimentarios y espacios marítimos: una geografía de la pesca en el mundo», Revista de Estudios Marítimos y Sociales [En línea], publicado el 15 de enero de 2018, consultado el 24 de febrero del 2018. URL: http://estudiosmaritimossociales.org/archivo/rems-12/comunicaciones-bouvet/
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