Crítica del libro Las Malvinas entre el derecho y la historia. Refutación del folleto británico
“Más allá de la historia oficial. La verdadera historia de las Falklands/Malvinas”

Pedro Muna­ret­to*

Reci­bi­do: 10 de junio de 2017
Acep­ta­do: 30 de junio de 2017

Para comen­zar este rela­to en torno a la obra de Kohen y Rodrí­guez, la pre­gun­ta sobre la posi­bi­li­dad de rea­li­zar una taxo­no­mía biblio­grá­fi­ca con este libro es una de las que pri­me­ro vie­ne à l’esprit. El tex­to, tal como lo ade­lan­ta el títu­lo, está cons­trui­do argu­men­tal­men­te en for­ma de espe­jo, esto es, su hilo con­duc­tor sigue a su vez la línea dis­cur­si­va que pre­sen­tó el “folle­to bri­tá­ni­co” en cues­tión. El obje­ti­vo cen­tral de dicho docu­men­to fue el de sin­te­ti­zar los prin­ci­pa­les argu­men­tos bri­tá­ni­cos y así apun­ta­lar polí­ti­ca­men­te su posi­ción sobre las Mal­vi­nas. Fue publi­ca­do en 2008 por Graham Pas­coe y Peter Pep­per, tan­to en inglés como en espa­ñol, tenien­do gran reper­cu­sión en el mun­do “angló­fi­lo”: no en el cam­po aca­dé­mi­co, al cual no per­te­ne­cen sus auto­res, sino en el ámbi­to de divul­ga­ción de cor­te pro­pa­gan­dís­ti­ca.

No obs­tan­te, Kohen & Rodrí­guez ponen a dis­po­si­ción con suma gene­ro­si­dad todo su capi­tal sim­bó­li­co en fun­ción de ir des­ar­man­do uno por uno los argu­men­tos de Pas­coe & Pep­per en una for­ma que nos recuer­da a la dia­léc­ti­ca pla­tó­ni­ca, en la medi­da que se van inter­ca­lan­do en un diá­lo­go ima­gi­na­rio las cons­truc­cio­nes argu­men­ta­les “argen­ti­nas” con las bri­tá­ni­cas. Es por esto que el tex­to tie­ne, ade­más, una gran poten­cia peda­gó­gi­ca: cual­quie­ra que desee tener una apro­xi­ma­ción a la dispu­ta de la sobe­ra­nía sobre las Islas Mal­vi­nas des­de la pers­pec­ti­va argen­ti­na no pue­de dejar de leer este libro, ya que repre­sen­ta una sín­te­sis des­de el des­cu­bri­mien­to de las islas, pasan­do por el encuen­tro con­flic­ti­vo de las poten­cias inter­vi­nien­tes, la suce­sión argen­ti­na de manos de Espa­ña, la admi­nis­tra­ción argen­ti­na y la toma por la fuer­za por par­te de Gran Bre­ta­ña en 1833, lle­gan­do has­ta los deba­tes tan actua­les sobre el dere­cho de auto­de­ter­mi­na­ción de los pue­blos. En con­se­cuen­cia, este libro no es solo una pues­ta peda­gó­gi­ca, sino polí­ti­ca: Kohen & Rodrí­guez “bajan” a dar la bata­lla de ideas con dos expo­nen­tes de la maqui­na­ria de pro­pa­gan­da filo-bri­tá­ni­ca.

Cla­ro que en esta per­for­ma­ti­vi­dad dis­cur­si­va, y de ahí su gene­ro­si­dad, el diá­lo­go halla inter­lo­cu­to­res en “blo­gue­ros” o “blo­guis­tas bri­tá­ni­cos”, lo cual -algu­nos podrían decir- hace mella en su robus­tez aca­dé­mi­ca. Sin embar­go, vemos en ello el inten­to por reto­mar una genea­lo­gía dis­cur­si­va que no es muy común en la biblio­gra­fía argen­ti­na sobre Mal­vi­nas: el cons­truir un rela­to en diá­lo­go con la otre­dad colo­nial, que dis­ta mucho de que­dar media­na­men­te en cla­ro para la socie­dad argen­ti­na.

Para avan­zar en la disec­ción de la obra, pode­mos empe­zar ase­ve­ran­do que Kohen & Rodrí­guez ponen en evi­den­cia los prin­ci­pa­les argu­men­tos de la posi­ción argen­ti­na en la dispu­ta por la sobe­ra­nía de las Islas, cuya soli­dez es pro­duc­to del aná­li­sis de una his­to­ria -y pre­sen­te- suma­men­te entre­ve­ra­da, com­ple­ja y no lineal. El for­ta­le­ci­mien­to de la posi­ción argen­ti­na sobre Mal­vi­nas, pare­cen suge­rir los auto­res, vie­ne de la mano del estu­dio con­cien­zu­do y por­me­no­ri­za­do de los prin­ci­pa­les pun­tos en dispu­ta. Dicho de otro modo, las pasio­nes no pue­den ser el úni­co vec­tor de repre­sen­ta­cio­nes sobre la sobe­ra­nía que ten­gan los argen­ti­nos y argen­ti­nas.

En el Capí­tu­lo I, los auto­res se aden­tran en los docu­men­tos sobre los des­cu­bri­mien­tos y el ini­cio de los con­flic­tos entre las poten­cias colo­nia­les de la épo­ca, auna­das geo­grá­fi­ca­men­te en el archi­pié­la­go: Fran­cia, Espa­ña y Gran Bre­ta­ña. Esta sec­ción resul­ta intere­san­te para ana­li­zar el peso de las decla­ra­cio­nes de des­cu­bri­mien­to de la épo­ca, que sin el ejer­ci­cio efec­ti­vo de sobe­ra­nía in situ tie­nen esca­sa o nula vali­dez en el dere­cho inter­na­cio­nal. Esta acla­ra­ción está for­mu­la­da en vir­tud de que el acto de des­cu­bri­mien­to de Mal­vi­nas está ver­da­de­ra­men­te dispu­tado. Tan­to es así, que si hubie­ra que dis­cer­nir entre los topó­ni­mos “Fal­klands” y “Mal­vi­nas” (del fran­cés Maloui­nes) res­pec­to de su data­ción his­tó­ri­ca, los auto­res nos ense­ñan que el pri­me­ro apa­re­ce con ante­la­ción al segun­do con casi tres cuar­tos de siglo de dife­ren­cia. En este caso, las dispu­tas por los nom­bres -tan medu­la­res en nues­tra cul­tu­ra “mal­vi­ne­ra”- tie­nen un corre­la­to no en el cam­po del dere­cho inter­na­cio­nal (don­de no tie­nen con­se­cuen­cias sobre la cues­tión de fon­do), sino en el plano de lo polí­ti­co y lo cul­tu­ral, de lo cual los auto­res se lamen­tan.

En el Capí­tu­lo II se hace un rac­con­to de los vai­ve­nes que suce­die­ron al pri­mer asen­ta­mien­to rea­li­za­do en nom­bre de la coro­na fran­ce­sa, acto hecho públi­co el 12 de sep­tiem­bre de 1764: los bri­tá­ni­cos, sabien­do de esta aven­tu­ra colo­ni­za­do­ra de sus veci­nos, se suma­ron clan­des­ti­na­men­te a la empre­sa fun­dan­do un peque­ño fuer­te en la otra pun­ta del archi­pié­la­go el 12 de enero de 1765. Es decir, el dere­cho de pri­mer ocu­pan­te recae en la empre­sa fran­ce­sa, que cedió tras pro­tes­tas y pago indem­ni­za­to­rio a Espa­ña el 13 de sep­tiem­bre de 1766. Cuan­do los espa­ño­les des­cu­bren el para­je bri­tá­ni­co, aque­llos los expul­san por la fuer­za el 10 de junio de 1770, sus­ci­tan­do una esca­la­da de con­flic­to que casi desem­bo­ca en la gue­rra entre ambas nacio­nes. Kohen & Rodrí­guez rea­li­zan un aná­li­sis por­me­no­ri­za­do de la tan comen­ta­da decla­ra­ción del Prín­ci­pe de Mas­se­rano, enton­ces emba­ja­dor espa­ñol ante la coro­na bri­tá­ni­ca, don­de se resuel­ven estas ten­sio­nes, al mis­mo tiem­po que revis­te de polé­mi­ca, ya que los bri­tá­ni­cos sos­tie­nen que acep­tan­do las nego­cia­cio­nes hicie­ron lo que se deno­mi­na “reser­va de sobe­ra­nía”, es decir, que dicha solu­ción diplo­má­ti­ca no resul­ta­ba en per­jui­cio de sus pre­ten­sio­nes sobre el archi­pié­la­go, algo que los auto­res argen­ti­nos se encar­gan de refu­tar. En este sen­ti­do, resul­ta de suma rique­za el enfo­que que los auto­res adop­tan a lo lar­go de todo el tex­to, com­bi­nan­do finí­si­mos aná­li­sis archi­vís­ti­cos y docu­men­ta­les, biblio­grá­fi­cos[1] y de juris­pru­den­cia inter­na­cio­nal en base, mayor­men­te, a fallos de la Cor­te Inter­na­cio­nal de Jus­ti­cia.

En el Capí­tu­lo III, Kohen & Rodrí­guez repa­san la impor­tan­cia vital en el dere­cho inter­na­cio­nal de la regla con­sue­tu­di­na­ria de uti pos­si­de­tis iuris, a tra­vés de la cual los Esta­dos ame­ri­ca­nos que se fue­ron inde­pen­di­zan­do de Espa­ña a par­tir de 1810 con­for­ma­ron su uni­dad geo­grá­fi­ca en vir­tud de la suce­sión terri­to­rial de manos de la anti­gua metró­po­li. Pro­duc­to del con­flic­to de 1770, este prin­ci­pio es sis­te­má­ti­ca­men­te dene­ga­do por Gran Bre­ta­ña como apli­ca­ble a las Mal­vi­nas, ya que inter­pre­tan que se tra­ta­ba de un caso de terrae nullius (o “tie­rra de nadie”). Y si bien nin­gún estu­dio arqueo­ló­gi­co pudo com­pro­bar la exis­ten­cia de acti­vi­dad huma­na pre­via a la lle­ga­da de los pri­me­ros asen­ta­mien­tos euro­peos, los auto­res se encar­gan de demos­trar que la sobe­ra­nía efec­ti­va que desa­rro­lló Espa­ña en los años de su admi­nis­tra­ción estu­vo amplia­men­te reco­no­ci­da por ter­ce­ras poten­cias, cuyo peso obje­ti­vo es pre­pon­de­ran­te aun en el caso de que se desecha­ra el uti pos­si­de­tis iuris.

El Capí­tu­lo IV recons­tru­ye los actos de admi­nis­tra­ción a par­tir de la inde­pen­den­cia de las Pro­vin­cias Uni­das del Río de la Pla­ta. Siguien­do la argu­men­ta­ción ante­rior, al encon­trar­se las Mal­vi­nas den­tro de la Super­in­ten­den­cia de Bue­nos Aires del Virrei­na­to del Río de la Pla­ta pre­vio a los movi­mien­tos sece­sio­nis­tas, la inde­pen­den­cia no hace más que cris­ta­li­zar el hecho de que aho­ra las Mal­vi­nas pasan a estar bajo la juris­dic­ción terri­to­rial de las Pro­vin­cias Uni­das del Río de la Pla­ta. Así, uno de los pri­me­ros actos del “pri­mer gobierno patrio” se rela­cio­na a Mal­vi­nas, en el cual arre­glan el pago del sala­rio de Gerar­do Bor­das, el penúl­ti­mo Coman­dan­te de Mal­vi­nas al ser­vi­cio de la coro­na espa­ño­la, habien­do trans­cu­rri­do tan solo cin­co días de la Revo­lu­ción. Espa­ña, abru­ma­da por las cos­to­sas cam­pa­ñas con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rias, aban­do­na defi­ni­ti­va­men­te las islas el 13 de febre­ro de 1811, aun­que sin resig­nar la sobe­ra­nía, análo­ga­men­te que con todos sus terri­to­rios que atra­ve­sa­ban suble­va­cio­nes polí­ti­co-mili­ta­res (Espa­ña reco­no­ce for­mal­men­te la inde­pen­den­cia de la Repú­bli­ca Argen­ti­na recién el 21 de sep­tiem­bre de 1863, aun­que con retro­ac­ti­vi­dad al 25 de mayo de 1810).

La toma de pose­sión for­mal argen­ti­na se rea­li­za el 6 de noviem­bre de 1820, con David Jewett -un marino esta­dou­ni­den­se- como por­ta­voz ofi­cial del gobierno de las Pro­vin­cias Uni­das, dan­do ini­cio a toda una serie de actos de sobe­ra­nía argen­ti­na sobre las islas: otor­ga­mien­to de explo­ta­cio­nes gana­de­ras en las islas a Jor­ge Pache­co, el decre­to de regu­la­ción de la pes­ca del 22 de octu­bre de 1821 (un tema que por lo con­flic­ti­vo será cla­ve en el deve­nir de los suce­sos), el nom­bra­mien­to de Pablo Are­gua­tí como Coman­dan­te el 18 de diciem­bre de 1823 y el decre­to del 5 de enero de 1828 cedien­do los dere­chos de explo­ta­ción agro­pe­cua­ria a Luis Ver­net, un comer­cian­te de ori­gen ham­bur­gués. Al ser del inte­rés de este y habi­da cuen­ta su rela­ti­vo éxi­to, Ver­net pidió ser nom­bra­do al fren­te de la fla­man­te “Coman­dan­cia Polí­ti­ca y Mili­tar de las Islas Mal­vi­nas y las adya­cen­tes al Cabo de Hor­nos”, crea­ción y nom­bra­mien­to suce­di­dos ambos el 10 de junio de 1829. Esta nue­va ins­tan­cia rea­li­za por su par­te toda una serie de actos de admi­nis­tra­ción, los que Kohen & Rodrí­guez se ocu­pan de deta­llar. Vale res­ca­tar, tal como hacen ellos, lo fun­da­men­tal de lo reco­gi­do por la espo­sa de Ver­net, María Sáez en su dia­rio per­so­nal[2], que sir­ve de com­ple­men­to a los datos duros dis­po­ni­bles en otras fuen­tes docu­men­ta­les con algu­nas valio­sas des­crip­cio­nes con­tex­tua­les.

Como men­cio­na­mos antes, la acti­vi­dad pes­que­ra ile­gal fue el deto­nan­te del con­flic­to con los Esta­dos Uni­dos, y que lue­go pro­vo­ca­ra la reapa­ri­ción de Gran Bre­ta­ña tras años de silen­cio. Ver­net, en su face­ta de fun­cio­na­rio públi­co, tenía el encar­go de hacer valer la legis­la­ción de Bue­nos Aires en toda la juris­dic­ción a su car­go. Las acti­vi­da­des clan­des­ti­nas y pre­da­to­rias -un tema tan actual aun hoy en el Mar Argen­tino- eran mone­da corrien­te, par­ti­ci­pan­do en su mayo­ría buques de ban­de­ra esta­dou­ni­den­se. En con­se­cuen­cia, Ver­net inter­cep­tó y cap­tu­ró los buques “Harriet”, “Break­wa­ter” y “Supe­rior”, el 1, 18 y 20 de agos­to de 1831, res­pec­ti­va­men­te, lo que gene­ró la nefas­ta acción reta­lia­ti­va de la USS “Lexing­ton”: el 31 de diciem­bre de 1831 ofi­cia­les esta­dou­ni­den­ses en ser­vi­cio en dicha embar­ca­ción arra­sa­ron con Puer­to Sole­dad (o Puer­to Luis), la capi­tal de la Coman­dan­cia. Este acto repre­sen­ta, expli­ci­tan los auto­res, el pri­mer acto de des­co­no­ci­mien­to de la sobe­ra­nía argen­ti­na sobre las islas Mal­vi­nas por una ter­ce­ra poten­cia, fue­ra de las dos par­tes en pug­na. Puer­to Sole­dad no vol­vió a ser via­ble. Con Ver­net en Bue­nos Aires y José Fran­cis­co Mes­ti­vier nom­bra­do Coman­dan­te interino, esta­lló un motín y revuel­ta a fines de 1832, sien­do ase­si­na­do dicho ofi­cial el 30 de noviem­bre. En este con­tex­to caó­ti­co, podría argu­men­tar­se, los bri­tá­ni­cos tenían la par­ti­da gana­da de ante­mano: el 3 de enero de 1833, a bor­do del HMS “Clio”, los bri­tá­ni­cos expul­san por la fuer­za a los ofi­cia­les y habi­tan­tes argen­ti­nos de Puer­to Sole­dad. Cíni­ca­men­te, Pas­coe & Pep­per lla­man a esto una “visi­ta”, ade­más de ter­gi­ver­sar la lis­ta de argen­ti­nos que se que­da­ron en las islas bajo admi­nis­tra­ción bri­tá­ni­ca: los pocos gau­chos que tra­ba­ja­ban el gana­do se fue­ron yen­do en los años con­se­cu­ti­vos, lo que no es acep­ta­do por los auto­res bri­tá­ni­cos, ya que en este dato se cen­tra­ría par­te de la socio­gé­ne­sis de la autoc­to­nía, cla­ve para el prin­ci­pio de auto­de­ter­mi­na­ción de los pue­blos, como vere­mos más ade­lan­te.

En el Capí­tu­lo V, Kohen & Rodrí­guez nos narran los suce­sos lue­go de este acto de ultra­je de 1833, empe­zan­do por la per­sis­ten­cia feroz del enton­ces emba­ja­dor Manuel Moreno -her­mano de Mariano- en Lon­dres y el aná­li­sis del Tra­ta­do Anglo-Argen­tino del 24 de noviem­bre de 1849 que puso fin al blo­queo bri­tá­ni­co sobre los ríos inte­rio­res. En rela­ción a este últi­mo, el argu­men­to que sos­tie­nen Pas­coe & Pep­per es que Argen­ti­na, en el mar­co del acuer­do, renun­ció a la sobe­ra­nía sobre las Mal­vi­nas, lo que Kohen & Rodrí­guez des­ar­man a par­tir del tex­to mis­mo de dicho docu­men­to. Sin embar­go -y más gene­ral­men­te- los bri­tá­ni­cos uti­li­zan el perío­do post-1833 para la cons­truc­ción de una his­to­ria don­de supri­men los suce­sos más sig­ni­fi­ca­ti­vos en torno al recla­mo argen­tino, que les resul­ta útil para fabri­car la idea de que la Argen­ti­na pres­tó con­sen­ti­mien­to a la sobe­ra­nía ejer­ci­da por un ter­ce­ro en un terri­to­rio en dispu­ta par­tir de una acti­tud pasi­va, cono­ci­do en Dere­cho Inter­na­cio­nal como “aquies­cen­cia”. Los auto­res derri­ban este pun­to a par­tir de la enu­me­ra­ción de suce­si­vas ins­tan­cias don­de la Argen­ti­na demos­tró pre­ten­der la titu­la­ri­dad de sobe­ra­nía del archi­pié­la­go, como el ofre­ci­mien­to de arbi­tra­je en 1884, el caso de Juan Wal­ker de 1911, el comien­zo de la inter­na­cio­na­li­za­ción de la estra­te­gia argen­ti­na a par­tir de 1939, entre otras.

En el Capí­tu­lo VI nos encon­tra­mos con una exce­len­te sín­te­sis del prin­ci­pal argu­men­to bri­tá­ni­co difun­di­do a esca­la glo­bal: la auto­de­ter­mi­na­ción de los pue­blos. Kohen & Rodrí­guez expli­can por qué este caso no es uno típi­co de colo­nia­lis­mo, que es don­de se apli­có dicho prin­ci­pio alre­de­dor del mun­do: al no haber pobla­ción autóc­to­na, el domi­nio colo­nial vino de la mano -aun hoy, según las cifras que com­par­ten los auto­res- con un tras­plan­te de pobla­ción, debi­do a que de la pobla­ción argen­ti­na ori­gi­nal de Puer­to Sole­dad no que­dó nadie. Tan es así, que Gran Bre­ta­ña cuen­ta con un amplio aba­ni­co de estí­mu­los públi­cos con el fin de favo­re­cer el flu­jo demo­grá­fi­co hacia el archi­pié­la­go que con­tro­la de fac­to, a tre­ce mil kiló­me­tros de dis­tan­cia. Los auto­res ade­más ana­li­zan los por­me­no­res nor­ma­ti­vos que cons­ti­tu­yen la admi­nis­tra­ción local. Resul­ta que las pre­rro­ga­ti­vas ins­ti­tu­cio­na­les con que cuen­ta la metró­po­li son amplí­si­mas, como ejem­pli­fi­can con lo acon­te­ci­do en las islas Tur­cos y Cai­cos en 2009: Gran Bre­ta­ña disol­vió de un plu­ma­zo el gobierno local­men­te elec­to. Por ende, no cual­quier pobla­ción pue­de pre­ten­der ser titu­lar del dere­cho a la auto­de­ter­mi­na­ción, y para la dispu­ta en torno a la sobe­ra­nía de Mal­vi­nas -suman­do Geor­gias del Sur y Sand­wich del Sur- lo que apli­ca es el prin­ci­pio de “inte­gra­li­dad terri­to­rial”, con­for­me la Reso­lu­ción 1514 de la ONU.

Final­men­te, en la Con­clu­sión Gene­ral encon­tra­mos un pun­teo y repa­so de los prin­ci­pa­les argu­men­tos a la luz del deba­te con Pas­coe & Pep­per.

Unas pala­bras fina­les nos mere­ce el sub­tí­tu­lo del Capí­tu­lo V “La absur­da refe­ren­cia a ‘La Cam­pa­ña del Desier­to’”. Kohen & Rodrí­guez asu­men una pos­tu­ra nega­cio­nis­ta res­pec­to del exter­mi­nio indí­ge­na que sig­ni­fi­có la con­for­ma­ción del Esta­do argen­tino en los siglos XIX y XX, con el moti­vo de que Pas­coe & Pep­per uti­li­zan esto para “des­pres­ti­giar a la Argen­ti­na”. Si bien pode­mos con­cor­dar en que esto no pone en ries­go en el cam­po del Dere­cho Inter­na­cio­nal la sobe­ra­nía argen­ti­na sobre las Islas, con­si­de­ra­mos que dicha sec­ción del Capí­tu­lo V no le hace honor al res­to de la obra de Kohen & Rodrí­guez. Valio­sí­si­mas apro­xi­ma­cio­nes al tema son tra­ba­ja­das por nume­ro­sos inves­ti­ga­do­res e inves­ti­ga­do­ras com­pro­me­ti­dos con la labor cien­tí­fi­ca en el cam­po de la antro­po­lo­gía social en la Argen­ti­na (e.g. Dia­na Len­ton, Wal­ter Del­rio, Mariano Nagy, entre muchos otros), por lo que alen­ta­mos que, en una segun­da edi­ción de Mal­vi­nas entre el dere­cho y la his­to­ria, se enri­quez­ca aún más con mira­das inter­dis­ci­pli­na­rias: la pro­duc­ción biblio­grá­fi­ca sobre Mal­vi­nas pre­ci­sa de este entre­cru­za­mien­to para for­ta­le­cer la posi­ción argen­ti­na, tan­to glo­bal como domés­ti­ca­men­te, y así cons­truir una sobe­ra­nía huma­nis­ta.

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Kohen, Mar­ce­lo y Rodrí­guez, Facun­do 2015 Las Mal­vi­nas entre el dere­cho y la his­to­ria. Refu­ta­ción del folle­to bri­tá­ni­co “Más allá de la his­to­ria ofi­cial. La ver­da­de­ra his­to­ria de las Falklands/Malvinas”. Eude­ba, Bue­nos Aires. 302 p. ISBN 978–950-23–2528-6.

* Magís­ter en Cien­cia Polí­ti­ca por la Uni­ver­si­dad de París VIII. Inte­gran­te del PICT- FONCyT (Agen­cia Nacio­nal de Pro­mo­ción Cien­tí­fi­ca y Tec­no­ló­gi­ca), Argen­ti­na: “Cuer­pos muer­tos en dispu­ta: prác­ti­cas y sen­ti­dos en torno a los cuer­pos de los caí­dos en la Gue­rra de Mal­vi­nas”, diri­gi­do por la Dra. Lau­ra Pani­zo (IDAES/UNSAMCONICET [Con­se­jo Nacio­nal de Inves­ti­ga­cio­nes Cien­tí­fi­cas y Téc­ni­cas], Argen­ti­na). Correo elec­tró­ni­co: hpmunaretto@gmail.com

[1] Apo­yán­do­se con énfa­sis en las obras de Cai­llet-Bois, Ricar­do Una tie­rra argen­ti­na. Las islas Mal­vi­nas. Ensa­yo de una nue­va y des­co­no­ci­da docu­men­ta­ción, Bue­nos Aires, Edi­cio­nes Peu­ser, 1952; y de Gómez Lan­gen­heim, Anto­nio Ele­men­tos para la his­to­ria de nues­tras Islas Mal­vi­nas, Bue­nos Aires, El Ate­neo, 1939.

[2] Publi­ca­do pós­tu­ma­men­te en varias edi­cio­nes como Dia­rio de María Sáez de Ver­net en Mal­vi­nas.

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  Cómo citar ¬

Pedro Munaretto, «Crítica del libro Las Malvinas entre el derecho y la historia. Refutación del folleto británico “Más allá de la historia oficial. La verdadera historia de las Falklands/Malvinas”», Revista de Estudios Marítimos y Sociales [En línea], publicado el 21 de julio de 2017, consultado el . URL: https://wp.me/P7xjsR-HF
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