El rompecabezas cambiado: un recorrido por la salud entramada en el
extremo austral de América (fines del siglo XIX — comienzos del XX)

The chan­ged puzz­le: woven health at the sout­hern­most tip of Ame­ri­ca (late XIX — early XX cen­tu­ries)

Ricar­do A. Gui­chón*

Reci­bi­do: 9 de mar­zo de 2017
Acep­ta­do: 29 de mayo de 2017

Resumen

Nues­tro tra­ba­jo en la Isla Gran­de de Tie­rra del Fue­go ha teni­do en los últi­mos diez años espe­cial énfa­sis en lo ocu­rri­do en la misión sale­sia­na Nues­tra Seño­ra de la Can­de­la­ria (1893–1928). En esta misión vivie­ron y murie­ron pobla­cio­nes huma­nas resul­tan­tes de dife­ren­tes for­mas y gra­dos de inter­ac­cio­nes entre indí­ge­nas, mes­ti­zos y euro­peos. Aquí nos intere­sa recu­pe­rar posi­bles tra­mas (las redes de rela­cio­nes entre pie­zas de este rom­pe­ca­be­zas cam­bia­do) que hemos ido inter­pre­tan­do. Pro­po­ne­mos hilar un con­jun­to de ideas, la pri­me­ra vin­cu­la­da pre­ci­sa­men­te a la metá­fo­ra del rom­pe­ca­be­zas, que en muchos casos hemos uti­li­zan­do para con­si­de­rar los estu­dios sobre el pasa­do de Pata­go­nia. Nos deten­dre­mos para hacer un bre­ve comen­ta­rio sobre algu­nas for­ta­le­zas y debi­li­da­des que nos plan­teó el uso de para­dig­mas y pro­gra­mas de inves­ti­ga­ción para enten­der los cam­bios de encua­dres teó­ri­cos en la región. Lue­go avan­za­re­mos sobre nive­les de aná­li­sis para repen­sar cómo evo­lu­cio­na­ron nues­tros obje­ti­vos y la mane­ra de enten­der el con­cep­to de salud.  Final­men­te, recu­pe­ra­mos la tra­ma para situar algu­nos de nues­tros actua­les desafíos.

Pala­bras cla­ve: salud — con­tac­to inter­ét­ni­co — inter­dis­ci­pli­na­rie­dad — para­dig­mas.

Abstract

Our work on the Great Island of Tie­rra del Fue­go in the last ten years has put spe­cial emp­ha­sis on the Sale­sian mis­sion of “Nues­tra Seño­ra de la Can­de­la­ria” (1893–1928). In this mis­sion, human popu­la­tions resul­ting from inter­ac­tions bet­ween indi­ge­nous, mes­ti­zos and Euro­peans lived and died. Here we are inter­es­ted in reco­ve­ring pos­si­ble plots (the net­works of rela­tions­hips bet­ween pie­ces of this chan­ged puzz­le) that we have been inter­pre­ting. We pro­po­se to dis­cuss a set of ideas. The first is pre­ci­sely lin­ked to the metap­hor of the puzz­le that, in many cases we have used to con­si­der the stu­dies on the past of Pata­go­nia. In order to unders­tand the chan­ges of the theo­re­ti­cal fra­me­works in the region, we briefly to the strengths and weak­nes­ses of the use of para­digms and research pro­grams. Then, we will advan­ce on levels of analy­sis to ret­hink how our goals have evol­ved and how to unders­tand the con­cept of health. Finally, we reco­ver the plot to loca­te some of our current cha­llen­ges.

Key­words: health — inter­eth­nic con­tact — inter­dis­ci­pli­na­rity — para­digms

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Rompecabezas y paradigmas

Un rom­pe­ca­be­zas es defi­ni­do por la Real Aca­de­mia Espa­ño­la[1] como un jue­go de habi­li­dad y pacien­cia que con­sis­te en recom­po­ner una figu­ra o una ima­gen com­bi­nan­do de mane­ra correc­ta unas deter­mi­na­das pie­zas, en cada una de las cua­les hay una par­te de dicha figu­ra o ima­gen. La idea de bús­que­da y enca­je de pie­zas de un rom­pe­ca­be­zas ha esta­do pre­sen­te en mi ima­gi­na­rio, y en el de muchos, sobre la acti­vi­dad cien­tí­fi­ca. Vamos a uti­li­zar esta metá­fo­ra del rom­pe­ca­be­zas para intro­du­cir una serie de temas vin­cu­la­dos a nues­tras inves­ti­ga­cio­nes sobre los cam­bios en la Salud de las pobla­cio­nes huma­nas como con­se­cuen­cia del pro­ce­so de con­tac­to euro­peo-indí­ge­na en Pata­go­nia Aus­tral.

En el estu­dio del pasa­do nos enfren­ta­mos con el pro­ble­ma que impli­ca no cono­cer la figu­ra o ima­gen a recom­po­ner. En cada momen­to somos capa­ces de esbo­zar posi­bles ideas sobre “la ima­gen” que nos orien­ta, pero que a su vez tam­bién pue­den ir cam­bian­do al andar el jue­go. Alguien podría seña­lar “per­dón, inves­ti­gar no es un jue­go”. Es cier­to no lo es, aun­que inves­ti­gar pue­de impli­car algo lúdi­co tam­bién. En nues­tra metá­fo­ra este jue­go requie­re segu­ra­men­te de habi­li­dad y pacien­cia. Las pie­zas pue­den ser “inter­pre­ta­das” cada una de ellas como par­te, pero tam­bién como un todo. Resal­ta­mos “inter­pre­tar” en lugar de “recons­truir” por­que se adap­ta mejor a una situa­ción don­de hay muchos aspec­tos a con­si­de­rar. Por últi­mo, somos par­te del jue­go, “esta­mos impli­ca­dos” y en cada momen­to y cir­cuns­tan­cia pode­mos algo.[2]

A con­ti­nua­ción vamos a dete­ner­nos pri­me­ro, en la ima­gen que que­re­mos inter­pre­tar; lue­go, des­de qué lugar gene­ra­mos cono­ci­mien­tos; cuá­les fue­ron nues­tras estra­te­gias y resul­ta­dos (espe­cial­men­te des­de los tra­ba­jos his­to­rio­grá­fi­cos) para abor­dar el estu­dio de la salud a fines del siglo XIX y prin­ci­pios del XX en Tie­rra del Fue­go; por últi­mo, nos refe­ri­re­mos a los cam­bios en el esce­na­rio y en nues­tra agen­da de tra­ba­jo.

La imagen del rompecabezas que queremos interpretar

Una de estas mira­das posi­bles es con­si­de­rar que la ima­gen que que­re­mos inter­pre­tar (en lugar de recons­truir) no es pla­na sino “mul­ti­di­men­sio­nal” y que los encas­tres son varia­dos y diná­mi­cos. Des­de esta mira­da, lo que que­re­mos inter­pre­tar enton­ces es el resul­ta­do de múl­ti­ples acto­res que per­si­guen múl­ti­ples accio­nes e ini­cia­ti­vas al mis­mo tiem­po, en nume­ro­sos nive­les de rela­cio­nes socia­les, en un esce­na­rio inter­de­pen­dien­te [Morín 2002]. La com­ple­ji­dad emer­ge de la mul­ti­pli­ci­dad, inter­de­pen­den­cia y simul­ta­nei­dad [Lede­rach 2006]. A todo esto, los men­cio­na­dos auto­res [Morín y Lede­rech] lo lla­man: esce­na­rios com­ple­jos. En estos esce­na­rios la salud tam­bién pue­de con­si­de­rar­se como impli­ca­da en rela­cio­nes diná­mi­cas den­tro de la macro región pata­gó­ni­ca y el pobla­mien­to humano a lo lar­go de más de 10.000 años. Las carac­te­rís­ti­cas diná­mi­cas de esta bio­geo­gra­fía, en tér­mi­nos de sis­te­ma com­ple­jo, con­tem­pla la exis­ten­cia de “cuen­cas de atrac­ción” o “pun­tos de bifur­ca­ción crí­ti­cos de ines­ta­bi­li­dad” que pudie­ron estar pre­sen­tes a lo lar­go de este tiem­po [Sma­le y Poin­co­ré en Capra 1998]. A nivel con­ti­nen­tal, por ejem­plo, el pro­ce­so de con­tac­to euro­peo indí­ge­na en Amé­ri­ca pue­de ser con­si­de­ra­do un pun­to crí­ti­co de ines­ta­bi­li­dad que dio lugar a la emer­gen­cia de una inmen­sa varie­dad de con­tex­tos y rela­cio­nes [Murphy y Klaus 2017] entre los que es posi­ble ubi­car el caso de Tie­rra del Fue­go [Gui­chón et al. 2017]. Ya no tene­mos una figu­ra a recons­truir en este rom­pe­ca­be­za cam­bia­do sino un esce­na­rio com­ple­jo.

Des­de esta mira­da, algu­nos de los desafíos impli­can car­to­gra­fiar posi­bles con­fi­gu­ra­cio­nes de rela­cio­nes [Naj­ma­no­vich 2007] que vin­cu­len cam­bios cli­má­ti­cos; cam­bios en el nivel del mar; stress ambien­tal (como resul­ta­do de erup­cio­nes vol­cá­ni­cas perió­di­cas); dis­po­ni­bi­li­dad loca­li­za­da o no de mate­rias pri­mas [Borre­ro 1991]; pre­sen­cia de barre­ras geo­grá­fi­cas o no; y de fil­tros poten­cial­men­te más o menos tras­lú­ci­dos para las pobla­cio­nes huma­nas [Gui­chón 2002] entre otras cues­tio­nes. Se tra­ta de algu­nas de las rela­cio­nes que se han emplea­do para inter­pre­tar la diná­mi­ca del pobla­mien­to humano y que dan cuen­ta de esce­na­rios inter­de­pen­dien­tes don­de la salud es uno de los nive­les de aná­li­sis en el mar­co de lo que inter­pre­ta­mos como una tra­ma com­ple­ja[3].

Como par­te de esta con­si­de­ra­ción de un esce­na­rio más amplio en rela­ción a la salud duran­te el pro­ce­so de con­tac­to euro­peo indí­ge­na en Amé­ri­ca, Rame­nofsky incor­po­ra los momen­tos ini­cia­les del con­tac­to en tér­mi­nos de con­tac­to indi­rec­to [Rame­nofsky 1987]. En el mar­co de nues­tro pro­yec­to, Fugas­sa [2004], explo­ró algu­nos aspec­tos del esce­na­rio paleo­epi­de­mio­ló­gi­co para el con­tac­to indi­rec­to en Pata­go­nia Aus­tral. Asi­mis­mo, es nece­sa­rio con­si­de­rar que la pro­ble­má­ti­ca de los nive­les de aná­li­sis tie­ne innu­me­ra­bles aris­tas y ha sido abor­da­da por muchos auto­res y de dife­ren­tes for­mas. Es así como des­de una pers­pec­ti­va arqueo­ló­gi­ca Man­zi [2001] ana­li­za la diná­mi­ca de los Selk´nam[4] en momen­tos tar­díos (1880–1924) ponien­do en ten­sión la infor­ma­ción etno­grá­fi­ca (aso­cia­da al cor­to pla­zo y que da cuen­ta de fluc­tua­cio­nes), y la arqueo­lo­gía (que tie­ne otro gra­do de reso­lu­ción en este caso de más lar­go pla­zo). Regis­tros escri­tos y arqueo­ló­gi­cos, dife­ren­tes esca­las y nive­les de aná­li­sis[5] en su dimen­sión geo­grá­fi­ca (local, regio­nal, macro regio­nal) son par­te del diá­lo­go en el que esta­mos tra­ba­jan­do.

Cabe seña­lar que en algu­na medi­da en mi for­ma­ción y prác­ti­ca sub­ya­cía la idea de que “la mane­ra” de afron­tar los pro­ble­mas era ais­lan­do varia­bles, con­tro­lan­do fac­to­res de varia­ción y espe­ran­do sumar resul­ta­dos. Cla­ra­men­te las rece­tas son úti­les. Sin embar­go, el pro­ble­ma es con­si­de­rar a las rece­tas como abso­lu­tas y apli­ca­bles a todos los casos. De esta mane­ra, los esce­na­rios inter­de­pen­dien­tes impli­can un desafió para los mode­los linea­les que están orien­ta­dos al con­trol[6] y que resul­tan muy úti­les para algu­nos pro­ble­mas.

¿Desde qué lugar estamos generando conocimiento?

La gene­ra­ción de cono­ci­mien­to pue­de ser pen­sa­da de varias for­mas, como fue men­cio­na­do en el párra­fo ante­rior: lineal y acu­mu­la­ti­vo o en redes entra­ma­das. Hace trein­ta años bus­cá­ba­mos una alter­na­ti­va a la “crí­ti­ca” como for­ma de ana­li­zar ante­ce­den­tes sobre la antro­po­lo­gía bio­ló­gi­ca de Tie­rra del Fue­go (lo ante­rior esta­ba mal y lo actual bien). Al encon­tra­mos con las ideas de Kuhn y Laka­tos sur­gió la inquie­tud de pen­sar los ante­ce­den­tes des­de otros luga­res. Es así como en mi tesis doc­to­ral [1994] uti­li­cé las ideas de Kuhn [1971] y Laka­tos [1983] y las com­bi­né para pro­po­ner, a modo de hipó­te­sis, una nue­va mane­ra de inter­pre­tar el pano­ra­ma his­tó­ri­co. En ese momen­to me tomé la liber­tad de con­si­de­rar a los para­dig­mas de Kuhn y a los pro­gra­mas de inves­ti­ga­ción de Laka­tos como equi­va­len­tes, lo que me per­mi­tió den­tro de los para­dig­mas tra­ba­jar con una con­cep­ción laka­to­nia­na y pen­sar­los como pro­gra­mas de inves­ti­ga­ción. Del diá­lo­go entre las ideas de los men­cio­na­dos epis­te­mó­lo­gos y lo que emer­gía de las lec­tu­ras de los ante­ce­den­tes de los tra­ba­jos en la región, pro­pu­se dos para­dig­mas y una tran­si­ción ubi­ca­da his­tó­ri­ca­men­te en la déca­da de 1980–90 que impli­ca­ba el momen­to que está­ba­mos vivien­do como de un cam­bio de para­dig­ma de tipo­lo­gis­tas a evo­lu­cio­nis­tas. En la tabla 1 se inclu­yen los supues­tos bási­cos y algu­nas pre­gun­tas sobre las cua­les inter­pre­té tra­ba­ja­ba cada pro­gra­ma de inves­ti­ga­ción.

Tabla 1: Supuestos y preguntas de los programas de investigación
Supues­tos bási­cos en Antro­po­lo­gía Bio­ló­gi­ca para Pata­go­nia Aus­tral
Pro­gra­ma de Inves­ti­ga­ción Tipo­lo­gis­ta Pro­gra­ma de inves­ti­ga­ción Evo­lu­cio­nis­ta
Desa­rro­llo de plas­ti­ci­dad – ori­gen de las razas huma­nas

Carac­te­rís­ti­cas de las razas ori­gi­na­les detec­ta­bles en sus des­cen­dien­tes

Dife­ren­cias mor­fo­ló­gi­cas obser­va­bles = mez­cla entre razas

Raza = Patri­mo­nio Cul­tu­ral

Mor­fo­lo­gía “pri­mi­ti­va” = cul­tu­ra “arcai­ca”

La espe­cie huma­na se modi­fi­ca cons­tan­te­men­te

Los fac­to­res evo­lu­ti­vos impli­ca­dos son: Selec­ción Natu­ral, Deri­va Géni­ca, Muta­ción y Migra­ción

Las espe­cies pue­den ana­li­zar­se en uni­da­des meno­res “pobla­cio­nes”.

Cons­ti­tu­ción bio­ló­gi­ca no con­di­cio­na patri­mo­nio cul­tu­ral

Evo­lu­ción bio­ló­gi­ca y cul­tu­ral mul­ti­ni­li­neal

Pre­gun­tas den­tro del pro­gra­ma Pre­gun­tas den­tro del pro­gra­ma
¿Cuán­tas razas o tipos se pue­den reco­no­cer en este lugar?

¿De dón­de pudie­ron venir?

¿Qué gra­do de mez­cla o mes­ti­za­je han teni­do con otras pobla­cio­nes?

¿Qué fre­cuen­cias géni­cas y geno­tí­pi­cas están pre­sen­tes en la mues­tra o pobla­ción estu­dia­da?

¿Qué fac­to­res evo­lu­ti­vos (migra­ción, selec­ción, deri­va o muta­ción) y sus inter­ac­cio­nes pue­den ayu­dar a enten­der las dife­ren­cias entre pobla­cio­nes?

Fuen­te: Gui­chón [1994].

En 1994 comen­ta­ba: “pese a lo atrac­ti­vo de esta inter­pre­ta­ción, por lo que podría­mos lla­mar “sim­pli­ci­dad” reco­no­ce­mos que el pro­ble­ma his­tó­ri­co pue­de reci­bir otros tra­ta­mien­tos más com­ple­jos” [Gui­chón, 1994: 6]. En una char­la per­so­nal el Dr. Wal­ter Neves (inves­ti­ga­dor bra­si­le­ro) me dio a enten­der que la sim­pli­ci­dad del plan­teo era tam­bién su debi­li­dad. Cla­ro, en esa épo­ca le esta­ba­mos dan­do un lugar cen­tral a la bús­que­da de esque­mas sin­té­ti­cos. Las ideas de para­dig­mas y pro­gra­mas de inves­ti­ga­ción pue­den cons­ti­tuir una bue­na apro­xi­ma­ción, pero como seña­la Fer­nán­dez Sava­ter [2016] se corre el ries­go de homo­ge­nei­zar. Se pier­den, por ejem­plo, la varia­ción que apor­ta lo indi­vi­dual y las mane­ras par­ti­cu­la­res. Por­que cla­ro, inves­ti­gar -para­fra­sean­do al cien­tí­fi­co aus­tria­co Heinz von Foer­ter-,[7] no se pue­de hacer sin per­so­nas que la lle­ven ade­lan­te. Carac­te­ri­zar nues­tros gra­dos de invo­lu­cra­mien­to y posi­cio­na­mien­tos ideo­ló­gi­co-teó­ri­cos, agre­gan varia­bi­li­dad. Cada uno de noso­tros pode­mos com­par­tir pers­pec­ti­vas ideo­ló­gi­co-teó­ri­cas pero es espe­ra­ble que en rela­ción a ellas no actue­mos y pen­se­mos exac­ta­men­te igual. Esto no impli­ca inva­li­dar las sín­te­sis que nos colo­can en un mis­mo lugar teó­ri­co en tér­mi­nos por ejem­plo de “para­dig­mas” siguien­do a Kuhn o posi­cio­na­mien­tos ideo­ló­gi­cos (Dere­cha o izquier­da). Con­cre­ta­men­te, al tra­tar de ubi­car las mane­ras de hacer y pen­sar cien­cia de un con­jun­to de inves­ti­ga­do­res que vivie­ron o viven en un lugar deter­mi­na­do den­tro de “cajas” (para­dig­mas o pro­gra­mas de inves­ti­ga­ción) nos per­de­mos par­te de esa diver­si­dad de ideas y tra­yec­to­rias per­so­na­les.

Las cir­cuns­tan­cias y luga­res a lo lar­go del tiem­po agre­gan y deben ser con­si­de­ra­dos al momen­to de inter­pre­tar.

Un pro­ble­ma adi­cio­nal con el que tro­pe­za­mos en nues­tra tesis es que el fun­cio­na­mien­to de las deno­mi­na­das “revo­lu­cio­nes cien­tí­fi­cas”, así como los “pro­gra­mas de inves­ti­ga­ción”, refie­ren a la diná­mi­ca de la cien­cia en los paí­ses cen­tra­les don­de sur­gen estos para­dig­mas. Enton­ces nos pre­gun­ta­mos ¿cómo fun­cio­nan “la ins­ta­la­ción” y los cam­bios de para­dig­mas y pro­gra­mas de inves­ti­ga­ción en los paí­ses peri­fé­ri­cos? Remar­ca­mos, “ins­ta­la­ción”, para enfa­ti­zar la idea de luga­res don­de al menos en nues­tro caso de estu­dio (Antro­po­lo­gía Bio­ló­gi­ca, Amé­ri­ca del Sur, Pata­go­nia Aus­tral) no se gene­ra­ron los para­dig­mas que esta­mos con­si­de­ran­do. En 1994 no encon­tra­mos res­pues­ta; hoy pen­sa­mos que en la pre­gun­ta podría estar el camino de la res­pues­ta. Con­cre­ta­men­te, la agen­da es “situar” las pro­ble­má­ti­cas en tiem­po y espa­cio. Regre­sa­mos a la idea antes men­cio­na­da: las inter­pre­ta­cio­nes abs­trac­tas, atem­po­ra­les y no situa­das sue­len ser úti­les en algu­nos nive­les de aná­li­sis, pero no en todos. La com­ple­ji­dad social requie­re, en muchos casos, anclar en lo local-his­tó­ri­co para gene­rar inter­pre­ta­cio­nes. Las revo­lu­cio­nes cien­tí­fi­cas y los pro­gra­mas de inves­ti­ga­ción con sus supues­tos bási­cos y pre­gun­tas en la peri­fe­ria (tabla 1) pue­den ser pen­sa­dos como uno de los nive­les de aná­li­sis. Pro­ba­ble­men­te inter­pre­tar la diná­mi­ca de un área del cono­ci­mien­to en un lugar deter­mi­na­do requie­ra ade­más con­si­de­rar un entra­ma­do de nive­les de aná­li­sis que den cuen­ta de la com­ple­ji­dad social impli­ca­da.[8]

Las ten­sio­nes y esfuer­zos para poder abor­dar e inter­pre­tar esta com­ple­ji­dad que tam­bién nos atra­vie­sa tie­nen muchas expre­sio­nes. Para entrar por uno de los luga­res posi­bles (no creo que el mejor) a la idea de “redes entra­ma­das” recu­pe­ra­re­mos lo que decía­mos en 1994: una pre­gun­ta que nos plan­tea­mos fue cómo se rela­cio­na­ba la teo­ría gene­ral (la teo­ría de la Evo­lu­ción) con nues­tros datos. Para expli­car el pro­ble­ma, desa­rro­lla­mos el siguien­te ejem­plo: detrás de un indi­ca­dor de pre­sen­cia de caries exis­ten teo­rías de bajo nivel de abs­trac­ción sobre la etio­lo­gía de esta pato­lo­gía. Es espe­ra­ble que entre la Teo­ría de la Evo­lu­ción, las teo­rías sobre el ori­gen de las caries y los datos exis­ten arti­cu­la­cio­nes. La inter­pre­ta­ción de Rabb y Good­year sobre las “teo­rías de ran­go medio”, en tér­mi­nos de esla­bo­nes lógi­cos entre un rela­ti­va­men­te bajo orden de gene­ra­li­za­ción empí­ri­ca y un orden com­pa­ra­ti­va­men­te alto de teo­ría, per­mi­ten ten­der ese bus­ca­do puen­te arti­cu­la­to­rio [Gui­chón 1994]. En un pie de pági­na en ese momen­to seña­lá­ba­mos que las arti­cu­la­cio­nes en tér­mi­nos de “esla­bo­nes lógi­cos” son supues­tos teó­ri­cos.[9] Es así como seña­lá­ba­mos que la teo­ría de la evo­lu­ción era un encua­dre de alto nivel de abs­trac­ción y las teo­rías de ran­go medio [Raab y Good­year en Gui­chón 1994], que con­si­de­ran aspec­tos gené­ti­cos, eco­ló­gi­cos y onto­gé­ni­cos, impli­ca­ban un nivel menor de abs­trac­ción. En rela­ción a esto la emer­gen­cia de muchas de las actua­les mane­ras de enten­der el hacer-pen­sar las pro­ble­má­ti­cas vin­cu­la­das a la salud pue­de sos­te­ner­se en par­te en este entra­ma­do.

La pers­pec­ti­va evo­lu­ti­va y las teo­rías de menor nivel de abs­trac­ción podrían ser pen­sa­dos como gene­ra­do­res de inter­pre­ta­cio­nes sobre la emer­gen­cia de sis­te­mas com­ple­jos, abier­tos, imbri­ca­dos, sola­pa­dos, super­pues­tos, repli­ca­ti­vos y con auto­no­mías rela­ti­vas. Des­de esta mira­da, la diná­mi­ca del pro­ce­so salud-enfer­me­dad, con­si­de­ran­do sus dimen­sio­nes indi­vi­dua­les, socia­les y eco­ló­gi­cas, se aco­plan, imbri­can, sola­pan, super­po­nen y pre­sen­tan auto­no­mías rela­ti­vas y final­men­te son fac­ti­bles de ser inter­pre­ta­das por dife­ren­tes pers­pec­ti­vas entre ellas la evo­lu­ti­va. Aquí resul­ta útil men­cio­nar que lo que enten­de­mos por diná­mi­ca del pro­ce­so salud-enfer­me­dad pue­de ser tan­to un nivel de aná­li­sis como un pro­ble­ma depen­dien­do de en qué este­mos hacien­do foco en un momen­to y lugar deter­mi­na­do.

Reto­man­do la inter­pre­ta­ción de idea de puen­tes arti­cu­la­to­rios, de Rabb y Good­year, cuan­do nos refe­ri­mos a evi­den­cias direc­tas esta­mos pen­san­do en lesio­nes: cual­quier signo físi­co de pro­ce­sos pato­ló­gi­cos en hue­sos o dien­tes [siguien­do a Bold­sen y Mil­ner 2012]. Tal signo podría estar aso­cia­do con una con­di­ción pato­ló­gi­ca espe­cí­fi­ca como la tubercu­losis. Al refe­rir­nos a otros nive­les de aná­li­sis, por ejem­plo paleo­epi­de­mio­ló­gi­co, apa­re­cen otros con­cep­tos tales como el de enfer­me­da­des: con­di­cio­nes que incre­men­ta el ries­go de morir en una pobla­ción en un lugar y tiem­po deter­mi­na­do. En este con­tex­to las lesio­nes en el esque­le­to como con­se­cuen­cia de estas pue­den con­si­de­rar­se como fac­to­res de ries­go de muer­te en una tra­ma de rela­cio­nes que tras­cu­rre en un lugar y momen­to deter­mi­na­do. Aquí es posi­ble intro­du­cir ade­más del nivel indi­vi­dual (paleo­pa­to­lo­gía) el del con­tex­to pobla­cio­nal (paleo­epi­de­mio­lo­gía). Esta tra­ma de rela­cio­nes no sólo inclu­ye a los gra­dos de inter­ac­cio­nes den­tro y entre deter­mi­na­das pobla­cio­nes huma­nas en un lugar y tiem­po par­ti­cu­lar, sino a otros acto­res y redes de rela­cio­nes que atra­vie­san y se sola­pan sobre estas rela­cio­nes. Estas redes pue­den ser pen­sa­das como cier­tas con­di­cio­nes pato­ló­gi­cas que se dan con deter­mi­na­das fre­cuen­cias en gru­pos de per­so­nas que difie­ren de otras: por ori­gen geo­grá­fi­co, perío­do de tiem­po, sexo, edad, posi­ción socio­eco­nó­mi­ca y ubi­ca­ción resi­den­cial entre otras [Bold­sen y Mil­ner 2012].

En estos esce­na­rios com­ple­jos, los espa­cios “entre” pue­den ser pen­sa­dos como cla­ves en la emer­gen­cia de inno­va­cio­nes tan­to en rela­ción a la diná­mi­ca del esce­na­rio como de los abor­da­jes de cada inves­ti­ga­dor. La intro­duc­ción del pro­yec­to de inves­ti­ga­ción que ela­bo­ra­mos en el 2015 y que trans­cri­bi­mos a con­ti­nua­ción da cuen­ta de ello:

en el pro­yec­to que está fina­li­zan­do (PICT N°0575) abor­da­mos el estu­dio de los esce­na­rios epi­de­mio­ló­gi­cos pre y post con­tac­to en Pata­go­nia Aus­tral. Espe­cial­men­te, el estu­dio cen­tró sus esfuer­zos en un con­tex­to espa­cial y tem­po­ral aco­ta­do: la misión sale­sia­na “Nues­tra Seño­ra de La Can­de­la­ria” (en ade­lan­te, “la misión”) de Río Gran­de en Tie­rra del Fue­go (TDF), hacia fina­les del siglo XIX y prin­ci­pios del siglo XX. La pers­pec­ti­va mul­ti­dis­ci­pli­na­ria[10] gene­ró valio­sa infor­ma­ción, que for­ta­le­ció la idea del desafió que impli­ca­ba abor­dar las inter­ac­cio­nes de múl­ti­ples pro­ce­sos bio­ló­gi­cos y socio-cul­tu­ra­les. Pese a que el tra­ba­jo entre inves­ti­ga­do­res pro­ve­nien­tes de dife­ren­tes espe­cia­li­da­des resul­tó una expe­rien­cia pro­duc­ti­va y enri­que­ce­do­ra, la inte­gra­ción sigue sien­do un desafío. La acción con­jun­ta -tan­to en el gabi­ne­te como en el cam­po– de bio­ar­quéo­lo­gos, his­to­ria­do­res, arqueó­lo­gos, antro­pó­lo­gos mole­cu­la­res, bió­lo­gos espe­cia­lis­tas en isó­to­pos esta­bles, entre otros, en bús­que­da de res­pues­tas comu­nes a pro­ble­mas que ini­cial­men­te habían sido con­si­de­ra­dos inde­pen­dien­tes por sus orí­ge­nes bio­ló­gi­cos o socia­les, plan­tea nue­vos esce­na­rios de diá­lo­go. Se tra­ta de un doble pro­ce­so de dife­ren­cia­ción e inte­gra­ción suce­si­va.[11] Para el desa­rro­llo de este tipo de pro­yec­tos, que impli­can el estu­dio de “sis­te­mas com­ple­jos”, Gar­cía [2006] sugie­re una estra­te­gia inter­dis­ci­pli­na­ria que requie­re refor­mu­la­cio­nes con­ti­nuas. En el mar­co del pro­yec­to ante­rior, la com­ple­ji­dad del abor­da­je de los esce­na­rios epi­de­mio­ló­gi­cos y la con­si­de­ra­ción de los intere­ses de las comu­ni­da­des loca­les comen­za­ron a deman­dar el desa­rro­llo de nue­vas líneas de tra­ba­jo. Asi­mis­mo, se vol­vió evi­den­te que para com­pren­der mejor las par­ti­cu­la­ri­da­des de la misión se vol­vía nece­sa­rio ir más allá de los lími­tes del caso. Como resul­ta­do de esta situa­ción, se plan­teó la nece­si­dad de rea­li­zar modi­fi­ca­cio­nes en la defi­ni­ción del pro­ble­ma de inves­ti­ga­ción y sus esca­las espa­cia­les y tem­po­ra­les. Actual­men­te, el obje­ti­vo gene­ral del pro­yec­to supo­ne dis­cu­tir los cam­bios en las pobla­cio­nes ori­gi­na­rias y sus con­di­cio­nes de vida en TDF, con­si­de­ran­do el impac­to pro­du­ci­do por las situa­cio­nes de con­tac­to inter­ét­ni­co. Para lle­var ade­lan­te el aná­li­sis, se cons­tru­ye­ron “sub­sis­te­mas”[12] [sen­su Gar­cía, 2006] con esca­las y diná­mi­cas dife­ren­tes”.

Con el tex­to antes men­cio­na­do inten­to refle­jar las bús­que­das que rea­li­zan muchos inves­ti­ga­do­res para poner en diá­lo­go dife­ren­tes his­to­rias de for­ma­ción y mane­ras de tra­ba­jar. Como de algu­na for­ma nos seña­la Gar­cía [2006], pen­sar estra­te­gias que per­mi­tan la inter­ac­ción de líneas de evi­den­cia y al mis­mo tiem­po dar­nos la posi­bi­li­dad de, a par­tir de los resul­ta­dos, refor­mu­lar pre­gun­tas, esca­las de aná­li­sis y espe­cial­men­te apren­der de los erro­res.

Espe­ran­do no can­sar al lec­tor, men­cio­na­re­mos que tuvi­mos algu­nas dudas de pre­sen­tar el pro­yec­to men­cio­na­do en el párra­fo ante­rior don­de par­ti­ci­pa­ron espe­cia­lis­tas de Cien­cias Natu­ra­les y Socia­les. Un recien­te tra­ba­jo de Natu­re dio cuen­ta de que lue­go estu­diar 18000 pro­pues­tas de finan­cia­mien­to encon­tra­ron que las agen­cias son menos pro­pen­sas a finan­ciar estu­dios inter­dis­ci­pli­na­rios espe­cial­men­te entre las cien­cias Natu­ra­les y Socia­les [Bozh­ko­va 2016]. Las situa­cio­nes con­tra­dic­to­rias son carac­te­rís­ti­cas de pro­ble­má­ti­cas com­ple­jas [Gar­cía 2006; Naj­ma­no­vich 2002, 2007]. Si se con­si­de­ra que par­te de los actua­les desa­rro­llos inno­va­do­res sur­gen de espa­cios inter­dis­ci­pli­na­rios y tran­dis­ci­pli­na­rios, es cla­ro que “esta­mos en pro­ble­mas”. El estu­dio de la salud “situa­da e his­tó­ri­ca” pue­de ser inter­pre­ta­do como un sis­te­ma com­ple­jo y abier­to que para su abor­da­je se pue­den desa­rro­llar estra­te­gias inter o trans­dis­ci­pli­na­res.[13] En este camino la ten­sión en dife­ren­tes nive­les de aná­li­sis es par­te de lo que nos atra­vie­sa.[14]

Hilando la trama

En nues­tra expe­rien­cia per­so­nal el hila­do de la tra­ma es siem­pre con otros, con tro­pie­zos, cami­nos en espi­ral, dudas, explo­ra­cio­nes, encuen­tros y des­en­cuen­tros son par­te de ésta. De todo lo antes dicho sur­ge cómo esta­mos pen­sa­do la salud para apro­xi­mar­nos a nues­tro caso de estu­dio. Para este tra­ba­jo recu­pe­ra­re­mos la idea de Naj­ma­no­vich [2002] don­de seña­la que el iti­ne­ra­rio de cada comu­ni­dad, valo­res y prác­ti­cas cul­tu­ra­les le dan sen­ti­do a su con­cep­ción de Salud. La salud pue­de ser inter­pre­ta­da como un sis­te­ma abier­to en per­ma­nen­te con­fi­gu­ra­ción acti­va con un medio que es un con­tex­to acti­vo y en cons­tan­te cam­bio [Naj­ma­no­vich 2002]. En el caso de la Misión Sale­sia­na a fines del siglo XIX prin­ci­pios del XX en Río Gran­de, Tie­rra del Fue­go la con­cep­ción de salud pue­de ser enten­di­da como el resul­ta­do del “encuen­tro” de dife­ren­tes gru­pos huma­nos. En esta apro­xi­ma­ción con­si­de­ra­re­mos dos gran­des gru­pos de con­cep­cio­nes, valo­res y prác­ti­cas. Una plan­tea­da des­de los recien­tes migran­tes (euro­peos, chi­le­nos y argen­ti­nos del nor­te), y otra sos­te­ni­da por las pobla­cio­nes nati­vas repre­sen­ta­das por los Selk´nam. En este esce­na­rio, resul­tan­te del pro­ce­so de con­tac­to inter­ét­ni­co, la con­cep­ción de salud (como un fenó­meno social) será una “nove­dad” fru­to de un con­tex­to y lugar de inter­cam­bio para todos los acto­res. Con­si­de­ra­mos que en todos los casos cobran rele­van­cia otras dimen­sio­nes vin­cu­la­das a la asi­me­tría, con­flic­ti­vi­dad y vio­len­cia que par­ti­ci­pan en las con­fi­gu­ra­cio­nes y posi­bi­li­da­des del pen­sar, vivir y actuar de las per­so­nas y gru­pos en cada momen­to. En el esce­na­rio que nos con­vo­ca este últi­mo aspec­to cobra espe­cial rele­van­cia.

Aquí es impor­tan­te dife­ren­ciar cau­sa­li­dad de emer­gen­cia. En el pri­mer caso habla­mos de fenó­me­nos linea­les (cau­sas-con­se­cuen­cias). Como seña­la Naj­ma­no­vich [2007] la emer­gen­cia, a dife­ren­cia de la ante­rior, hace lugar al acon­te­ci­mien­to y al azar. Es así como con­si­de­ran­do dife­ren­tes apro­xi­ma­cio­nes, cami­nos (meto­do­lo­gías), líneas de aná­li­sis y mues­tras (con sus limi­ta­cio­nes y posi­bi­li­da­des) es posi­ble pro­po­ner posi­bles entra­ma­dos e inter­pre­ta­cio­nes de los aspec­tos loca­les (par­ti­cu­la­res).

Los estu­dios his­to­rio­grá­fi­cos, pen­sa­dos a par­tir de una apro­xi­ma­ción micro y mul­ti­dis­ci­pli­na­ria, ayu­dan a for­mu­lar pre­gun­tas. Den­tro de nues­tro gru­po de inves­ti­ga­ción, Casa­li ana­li­zó las fuen­tes docu­men­ta­les de la misión -cró­ni­cas, dia­rios per­so­na­les, regis­tros de bau­tis­mos, matri­mo­nios y defun­cio­nes, etc.-, ponien­do en rele­van­cia diver­sos nive­les de aná­li­sis.[15] Qui­zás lo intere­san­te es que algu­nos de ellos no esta­ban pre­vis­tos y emer­gie­ron del “habi­tar” un pro­ble­ma, tra­yen­do y cons­tru­yen­do en la inter­ac­ción -e inclu­so en las ten­sio­nes- nue­vas pre­gun­tas, nue­vas mira­das y nue­vos intere­ses. En este tran­si­tar, la inves­ti­ga­do­ra recu­pe­ró infor­ma­ción espe­cí­fi­ca capaz de gene­rar expec­ta­ti­vas res­pec­to no sólo del pro­ce­so salud-enfer­me­dad, sino de la vida coti­dia­na y de la muer­te de las per­so­nas que esta­ban ente­rra­das en el cemen­te­rio de la anti­gua misión sale­sia­na, con­tri­bu­yen­do inclu­so a la inter­pre­ta­ción de su diná­mi­ca admi­nis­tra­ti­va. Las alte­ra­cio­nes de la comu­ni­dad selk’nam a par­tir de su seden­ta­ri­za­ción, en la misión, su rela­ción con lo que esta­ba ocu­rrien­do en el res­to de la Isla, el des­cen­so del núme­ro de per­so­nas alo­ja­das, nos acer­có a explo­rar los posi­bles cam­bios demo­grá­fi­cos. Los regis­tros docu­men­ta­les dan cuen­ta de las prác­ti­cas die­ta­rias que incor­po­ra la misión res­pec­to de las for­mas y recur­sos Selk´nam que en par­te ya habían comen­za­do a cam­biar con la lle­ga­da del euro­peo; apor­tan infor­ma­ción sobre las varia­cio­nes en el esti­lo de vida selk’nam en cuan­to a movi­li­dad, asen­ta­mien­to, acti­vi­da­des dia­rias (y sus dife­ren­cias entre hom­bres, muje­res y niños) y sobre su com­por­ta­mien­to sinér­gi­co res­pec­to de la salud de los Selk´nam que habi­ta­ron La Can­de­la­ria [Casa­li 2013].

La inte­gra­ción de infor­ma­ción en el caso de la misión impli­có con­si­de­rar no sólo la pers­pec­ti­va bio­mé­di­ca y la eco­ló­gi­ca, sino ade­más poner en esce­na el con­tex­to y el carác­ter social: “la salud y la enfer­me­dad, las tran­si­cio­nes demo­grá­fi­cas y aque­llas epi­de­mio­ló­gi­cas se obser­van a la luz de las con­di­cio­nes eco­nó­mi­cas, socia­les, cul­tu­ra­les, polí­ti­cas y cien­tí­fi­cas, de la tran­si­ción sani­ta­ria” [Casa­li 2013:238]. Por ejem­plo, se esti­mó la com­pe­ten­cia entre gua­na­co-ove­ja en esa épo­ca ajus­tan­do nues­tra inter­pre­ta­ción sobre los cam­bios en el ambien­te tra­di­cio­nal pre­vio al con­tac­to.

Estos tra­ba­jos per­mi­tie­ron tam­bién inte­grar la línea de evi­den­cia his­to­rio­grá­fi­ca con la bio­ar­queo­ló­gi­ca: por ejem­plo, la infor­ma­ción sobre el tiem­po trans­cu­rri­do entre el ini­cio de enfer­me­da­des infec­cio­sas y la muer­te gene­ró bajas expec­ta­ti­vas sobre la pre­sen­cia de evi­den­cias a nivel óseo.[16] Estas ideas fue­ron con­si­de­ra­das a par­tir del aná­li­sis del estu­dio de los cuer­pos recu­pe­ra­dos en el cemen­te­rio de la misión por otro miem­bro del equi­po [Gar­cía Labor­de 2017]. Las eda­des de falle­ci­mien­to sur­gi­das de las fuen­tes cons­ti­tu­ye­ron infor­ma­ción impor­tan­te al momen­to de las exca­va­cio­nes en el cemen­te­rio y los regis­tros sobre cam­bios die­ta­rios pudie­ron ser cru­za­dos con la infor­ma­ción pre­via al con­tac­to y pos­te­rior a él. Den­tro y fue­ra de la misión se com­pa­ra­ron, por ejem­plo, indi­ca­do­res no espe­cí­fi­cos en dien­tes como caries y des­gas­te den­tal. Asi­mis­mo, los isó­to­pos esta­bles de car­bono y nitró­geno (con otro gra­do de reso­lu­ción) die­ron cuen­ta de situa­cio­nes de cam­bio en la die­ta [Gui­chón et a. 2014 y Valen­zue­la com. Pers.]. La cau­sa prin­ci­pal de muer­te -de acuer­do a los regis­tros docu­men­ta­les- fue la Tubercu­losis [Casa­li 2013]. Actual­men­te el ajus­te de un diag­nós­ti­co de Tubercu­losis[17] requie­re con­si­de­rar varias líneas de evi­den­cia (docu­men­ta­les, con­tex­tua­les, mole­cu­la­res y lesio­nes óseas), por lo que aquel no sólo depen­de­rá de estu­dios sobre aspec­tos gené­ti­cos o inmu­no­ló­gi­cos, sino tam­bién de aque­llos que infor­men acer­ca de las con­di­cio­nes de vida, fac­to­res cul­tu­ra­les y socia­les en gene­ral y sobre cues­tio­nes de die­ta y nutri­ción, aspec­tos eco­ló­gi­cos y demo­grá­fi­cos, en par­ti­cu­lar, todos los cua­les inci­den en la sus­cep­ti­bi­li­dad a la tubercu­losis y su desa­rro­llo. En este sen­ti­do, al aná­li­sis de la tra­yec­to­ria y co-evo­lu­ción entre hos­pe­da­dor y pató­geno, la his­to­ria inmu­no­ló­gi­ca y la estruc­tu­ra gené­ti­ca de la pobla­ción hos­pe­da­do­ra, es pre­ci­so ane­xar el de las dis­rup­cio­nes socio­cul­tu­ra­les y cam­bios en la die­ta que pue­dan aumen­tar la sus­cep­ti­bi­li­dad a enfer­me­da­des infec­cio­sas [Casa­li 2013: 240–241].

Los res­tos óseos de las per­so­nas exhu­ma­das del cemen­te­rio, como par­te de nues­tro tra­ba­jo bio­ar­queo­ló­gi­co, fue­ron ana­li­za­dos para deter­mi­nar la pre­sen­cia de tubercu­losis por medio de estu­dios mole­cu­la­res. Los mis­mos fue­ron efec­tua­do por las Dra. Sto­ne y Buiks­tra (School of Human Evo­lu­tion and Social Chan­ge at the Ari­zo­na Sta­te Uni­ver­sity, USA) con resul­ta­dos nega­ti­vos has­ta el momen­to.

Por otra par­te, los rele­va­mien­tos rea­li­za­dos sobre los res­tos óseos indi­can pre­sen­cia de lesio­nes vin­cu­la­bles a enfer­me­da­des infec­cio­sas (como la tubercu­losis) y de ten­den­cias que indi­ca­rían siner­gis­mo entre indi­ca­do­res no espe­cí­fi­cos de dos gru­pos etio­ló­gi­cos: enfer­me­da­des infec­cio­sas y meta­bó­li­co nutri­cio­na­les [Gar­cía Labor­de 2017].

Al con­si­de­rar las estra­te­gias de abor­da­je[18] debe­mos con­si­de­rar que el estu­dio de res­tos óseos pre­sen­ta limi­ta­cio­nes. Las posi­bi­li­da­des que tene­mos de rele­var la pre­sen­cia de lesio­nes están con­di­cio­na­das, en par­te, por el esta­do en la que se encuen­tran los cuer­pos al momen­to de su recu­pe­ra­ción. Los estu­dios tafo­nó­mi­cos[19] rea­li­za­dos sobre los cuer­pos esque­le­ti­za­dos, recu­pe­ra­dos en las exca­va­cio­nes del cemen­te­rio, per­mi­tie­ron carac­te­ri­zar dife­ren­tes aspec­tos de la con­ser­va­ción de los mis­mos (rela­ción entre núme­ro de hue­sos espe­ra­dos y recu­pe­ra­dos para cada indi­vi­duo, gra­do de frag­men­ta­ción, pre­sen­cia de impron­tas de raí­ces u otros aspec­tos que pue­dan difi­cul­tar los rele­va­mien­tos etc.). Estos estu­dios for­ma­ron par­te de la tesis doc­to­ral de Gar­cía Labor­de (miem­bro del equi­po). Ésta ana­li­zó un total 33 indi­vi­duos[20] gene­ran­do resul­ta­dos impor­tan­tes sobre lesio­nes aso­cia­bles a los dos gran­des gru­pos etio­ló­gi­cos antes men­cio­na­dos (Infec­cio­sas y meta­bó­li­co nutri­cio­na­les) [Gui­chón et al. 2014; Gar­cía Labor­de 2017].

Hace sie­te años ten­ta­ti­va­men­te pen­sa­mos como debe­ría ser nues­tro flu­jo de tra­ba­jo. La idea fue traí­da por una ami­ga y cole­ga la Dra. Shei­la Men­don­ca de Sou­sa (comu­ni­ca­ción per­so­nal). En la figu­ra 1 como una apro­xi­ma­ción a cómo debe­ría­mos rela­cio­nar dife­ren­tes aspec­tos del pro­yec­to pre­sen­ta­mos el dia­gra­ma de flu­jo.

Figura 1. Flujo de trabajo reelaborado a partir de propuesta de Mendonça de Souza

Fuen­te: Men­don­ca de Sou­za comu­ni­ca­ción per­so­nal

Nuevas agendas

Decía­mos que en esto de hacer-pen­sar posi­bles cami­nos en tér­mi­nos de desafíos en dife­ren­tes nive­les de aná­li­sis, impli­ca­ba con­si­de­rar y estar dis­pues­to a la emer­gen­cia de nove­da­des (cami­nos y resul­ta­dos) no espe­ra­dos.[21] Mira­do des­de el pre­sen­te, resul­ta intere­san­te tan­to res­ca­tar las pre­sen­cias, como las ausen­cias de pre­gun­tas, estu­dios espe­cí­fi­cos y datos. Por ejem­plo, revi­san­do nues­tra tesis doc­to­ral nos lla­ma la aten­ción la ausen­cia de una apro­xi­ma­ción a la idea de salud, sin embar­go sí nos detu­vi­mos en la defi­ni­ción de stress. En todo este tiem­po, nues­tros obje­ti­vos fue­ron cam­bian­do. Hace unos años el énfa­sis eran las inves­ti­ga­cio­nes en la Misión Sale­sia­na de Río Gran­de, mien­tras que hoy el inte­rés es un esce­na­rio más amplio y este cam­bio no nece­sa­ria­men­te impli­ca que se fue de lo par­ti­cu­lar a lo gene­ral. Por ejem­plo, el pro­yec­to SECYT-UNMDP del 2001 (04–09929), que se deno­mi­nó Eco­lo­gía Evo­lu­ti­va Huma­na en Pata­go­nia, esta­ba refe­ri­do a un esce­na­rio regio­nal. Por otra par­te, sobre los momen­tos pre con­tac­to (antes del XVI) en mi tesis doc­to­ral [Gui­chón 1994] tra­ta­mos toda la isla de Tie­rra del Fue­go. Más recien­te­men­te y en rela­ción a estu­dios de momen­tos de con­tac­to ini­cial estu­dia­mos bajo la direc­ción de la Dra. Sena­to­re el pri­mer inten­to de asen­ta­mien­to espa­ñol -Nom­bre de Jesús- en el estre­cho de Maga­lla­nes, efec­tua­do por la expe­di­ción de Sar­mien­to de Gam­boa en la Ciu­dad [Gui­chón et al. 2006; Sena­to­re et al. 2007 y Suby et al. 2009].

Recu­pe­ra­mos una fra­se que uti­li­za­mos muchas veces en los párra­fos fina­les de nues­tros tra­ba­jos: “será posi­ble cons­truir en el futu­ro mejo­res apro­xi­ma­cio­nes si aumen­ta­mos el núme­ro de mues­tras ana­li­za­das”. A esto pode­mos agre­gar la idea de que el cru­ce de líneas de evi­den­cia (la suma de resul­ta­dos par­cia­les) per­mi­ti­rá, con el tiem­po, arri­bar a una mejor apro­xi­ma­ción en rela­ción a la pro­ble­má­ti­ca tra­ta­da. Sin embar­go, en este nue­vo jue­go los esce­na­rios com­ple­jos que que­re­mos inter­pre­tar, cam­bian. Es así que, por ejem­plo, debe­mos estar dis­pues­tos a que con el tiem­po qui­zás poda­mos aumen­tar la mues­tra, pero eso no nos ase­gu­re estar intere­sa­dos en la mis­ma pre­gun­ta. Es cla­ro que la cien­cia no es sola­men­te obten­ción de nue­vos datos.

Los pro­ce­sos post depo­si­ta­cio­na­les que ocu­rrie­ron duran­te y des­pués de que el cemen­te­rio dejó de fun­cio­nar como tal en 1947 son rele­van­tes al momen­to de inter­pre­tar los resul­ta­dos de las exca­va­cio­nes actua­les y en estos temas aún hay mucho por hacer.

La pre­sen­cia de una cepa de tubercu­losis (Tubercu­losis pin­ni­pe­di) iden­ti­fi­ca­da en momias de Perú con una anti­güe­dad de 3000 años [Bos et al. 2014] plan­tea la nece­si­dad de con­si­de­rar ésta y otras vías zoo­nó­ti­cas pre­vias, pero tam­bién pos­te­rio­res al con­tac­to tam­bién en Pata­go­nia Aus­tral [Bas­ti­da et al. 2011]. Con­cre­ta­men­te, será nece­sa­rio pen­sar en la tras­mi­sión de TB a espe­cies no domes­ti­ca­das y domés­ti­cas (euro­peas y no euro­peas) pre­sen­tes en amé­ri­ca del sur. Por otra par­te, a nivel epi­de­mio­ló­gi­co esta­mos intere­sa­dos en mejo­rar nues­tro cono­ci­mien­to sobre los esce­na­rios don­de las cepas euro­peas de TB se dis­per­sa­ron den­tro de Euro­pa entre el siglo XVI y prin­ci­pios de XX y que pudie­ron lle­gar a Amé­ri­ca y espe­cial­men­te a Suda­mé­ri­ca. Todos estos últi­mos aspec­tos espe­ra­mos tra­ba­jar­los en cola­bo­ra­ción con cole­gas de Nor­te­amé­ri­ca, Euro­pa y Suda­mé­ri­ca.

Por últi­mo, que­re­mos hacer refe­ren­cia a otra temá­ti­ca que tam­bién inter­pe­la la cons­truc­ción de agen­das de tra­ba­jo. El caso del anti­guo cemen­te­rio de la Misión corres­pon­de a una his­to­ria recien­te (los últi­mos 100 años) en la cual, de dife­ren­tes for­mas, esta­mos impli­ca­dos. Hace unos años titu­lá­ba­mos un poster “Des­de el pre­sen­te cons­trui­mos el pasa­do”. Los actua­les des­cen­dien­tes de aque­llos que vivie­ron y murie­ron en la misión cons­tru­yen des­de el pre­sen­te su iden­ti­dad res­pec­to del pasa­do, pero tam­bién a par­tir de los víncu­los que hoy gene­ran. Noso­tros como inves­ti­ga­do­res pro­du­ci­mos infor­ma­ción, y asi­mis­mo cons­trui­mos nues­tra iden­ti­dad en rela­ción a los demás acto­res de la socie­dad. Este es otro entra­ma­do don­de no sola­men­te gene­ra­mos cono­ci­mien­to y datos. Pue­de ser pen­sa­do como otro sis­te­ma abier­to con dife­ren­tes nive­les que están atra­ve­sa­dos por nues­tras expe­rien­cias e his­to­rias, así como tam­bién por con­di­cio­nan­tes sur­gi­dos des­de dife­ren­tes luga­res e ins­ti­tu­cio­nes (aca­dé­mi­cas, admi­nis­tra­ti­vas, eco­nó­mi­cas, entre otros). En rela­ción a esto uno de los aspec­tos que emer­ge del tra­ba­jo, en los últi­mos años, es el mayor énfa­sis y tiem­po que le fui­mos dedi­can­do a la rela­ción con la comu­ni­dad (espe­cial­men­te el diá­lo­go con miem­bros de la comu­ni­dad Selk nam). Recien­te­men­te ese aspec­to fue des­ta­ca­do en su doc­to­ra­do por un miem­bro del equi­po, Gar­cía Labor­de [2017]. A par­tir del 2004 estos víncu­los comen­za­ron a dar cuen­ta de que era posi­ble for­mu­lar agen­das de tra­ba­jo con­jun­tas. Esto impli­ca­ba no par­tir de la agen­da “cien­tí­fi­ca” y con­tem­plar los intere­ses de la comu­ni­dad selk´nam y de otros sec­to­res de la socie­dad [Res­tre­po Esco­bar 2005; Rap­pa­port 2007; Nahuel­quir et al. 2015; Gui­chón et al. 2015; Gui­chón 2016].

En rela­ción a lo men­cio­na­do en el párra­fo ante­rior esta­mos apren­dien­do que es posi­ble for­ma­li­zar en modos diver­sos la gene­ra­ción de cono­ci­mien­to. Recu­pe­ra­mos la exis­ten­cia de varias diná­mi­cas en las socie­da­des con­tem­po­rá­neas en los modos de pro­duc­ción de cono­ci­mien­to [Gib­bons et al. 1994 y Acos­ta Val­de­león y Mano­sal­va 2013]. Estos auto­res par­ten de una cate­go­ri­za­ción de Modo 1 de pro­duc­ción de cono­ci­mien­to ini­cia­da en la Euro­pa del XVIII y XIX. Este pri­mer modo, de acuer­do a los auto­res, pro­du­ce fun­da­men­tal­men­te cono­ci­mien­tos orien­ta­dos a con­tro­lar y pre­de­cir fenó­me­nos natu­ra­les, com­pren­der pro­ce­sos socia­les y apor­tar a la supera­ción de injus­ti­cias des­de cada una de las cien­cias acep­ta­das o en pro­ce­so de vali­da­ción [Acos­ta Val­de­león y Mano­sal­va 2013]. El Modo 2 plan­tea otra mane­ra (ni mejor ni peor) de gene­rar cono­ci­mien­to. Este modo 2 le da una mayor rele­van­cia al con­tex­to de apli­ca­ción, como gene­ra­dor de pro­ble­mas, a dife­ren­cia del modo 1 don­de pre­pon­de­ran­te­men­te la aca­de­mia defi­ne la agen­da cien­tí­fi­ca. La tran­dis­ci­pli­na­rie­dad, la con­si­de­ra­ción de for­mas diver­sas y hete­ro­gé­neas de orga­ni­za­ción de los gru­pos de inves­ti­ga­ción; una preo­cu­pa­ción por la res­pon­sa­bi­li­dad y refle­xi­vi­dad social y la con­si­de­ra­ción de otros acto­res socia­les, ade­más de los aca­dé­mi­cos, al momen­to de rea­li­zar el con­trol de cali­dad [Gib­bons et al. 1994]. En los últi­mos años Acos­ta Val­de­león y Mano­sal­va recu­pe­ran un Modo 3 de pro­duc­ción de cono­ci­mien­to que man­tie­ne varias de las carac­te­rís­ti­cas del Modo 2, plan­tean­do un mayor peso la res­pon­sa­bi­li­dad social y la crea­ción de valor social com­par­ti­do. En el 2017 nues­tro nue­vo pedi­do de sub­si­dio pre­sen­tó carac­te­rís­ti­cas pro­pias del modo 2 y 3 suge­ri­do por estos auto­res.

Tra­tan­do de dar un cie­rre es cla­ro que “los cami­nos” pue­den ser hila­dos de muchas for­mas. Para­fra­sean­do lo escri­to en el rever­so de una hoja de alma­na­que, para el arma­do de nues­tro rom­pe­ca­be­zas no nece­si­ta­mos ver el final del camino para empe­zar a reco­rrer­lo.

La pre­sen­cia, dis­per­sión y trans­mi­sión de enfer­me­da­des está atra­ve­sa­da y entra­ma­da. El pro­ce­so de con­tac­to en Pata­go­nia Aus­tral pue­de ser pen­sa­do como una varie­dad de pun­tos crí­ti­cos de ines­ta­bi­li­dad que se die­ron en Amé­ri­ca. Hoy algu­nos de nues­tros intere­ses están en inter­pre­tar los cam­bios en las múl­ti­ples inter­ac­cio­nes de las pobla­cio­nes huma­nas en el extre­mo aus­tral de Amé­ri­ca a fines del siglo XIX y prin­ci­pios del XX. Como hemos seña­la­do, pen­sa­mos que estas múl­ti­ples inter­ac­cio­nes se die­ron en múl­ti­ples dimen­sio­nes y que su abor­da­je es un desafío.

Las tra­yec­to­rias de inves­ti­ga­ción pare­cen ser el resul­ta­do de una tra­ma de víncu­los y cir­cuns­tan­cias que nos atra­vie­san. Impli­car­nos y pen­sar en for­ma situa­da e his­tó­ri­ca las for­mas de gene­ra­ción de cono­ci­mien­tos abre un aba­ni­co de esti­los y posi­bi­li­da­des. Enfa­ti­za­mos, sin embar­go, que es posi­ble con­vi­vir y com­ple­men­tar­se con otros modos de cono­cer que nos agre­gan rique­zas. De algu­na for­ma la invi­ta­ción a escri­bir este ensa­yo per­mi­tió comen­zar a dete­ner­me en con­tra­dic­cio­nes y espa­cios no cla­ros que indu­da­ble­men­te ayu­dan a la emer­gen­cia de nove­da­des.

Agradecimientos:

A mis padres y fami­lia que habi­ta­ron y habi­tan las lec­tu­ras y dis­cu­sio­nes e ilu­sio­nes de mi vida. En este sen­ti­do, recuer­do que el libro de Kuhn lle­gó a mí de la mano de mi padre. Mucha gen­te influ­yó de dife­ren­tes for­mas en lo que está refle­ja­do en este tra­ba­jo, des­de Deni­se Naj­ma­no­vich has­ta Eduar­do Menén­dez (en mi pri­mer año de la carre­ra), pasan­do por Tarra­go, Carra­ra, Rak, Borre­ro, Coci­lo­vo, Asche­ro, Ague­rre, Gra­din, D´Rienzo, por nom­brar sólo algu­nos. Actual­men­te, sin las dis­cu­sio­nes y el tra­ba­jo con mis cole­gas del Núcleo de Estu­dios Inter­dis­ci­pli­na­rios de Pobla­cio­nes Huma­nas de Pata­go­nia Aus­tral -Luciano Valen­zue­la, Jose­fi­na Mot­ti, Pame­la Gar­cía Labor­de, Manuel D´Angelo del Cam­po, Mari­li­na Mar­tuc­ci, Romi­na Casa­li y Meli­sa Salerno- nada sería posi­ble. A mis com­pa­ñe­ros del equi­po en San­ta Cruz, espe­cial­men­te a Isa­bel Cruz y Sebas­tián Muñoz que me apor­ta­ron sus comen­ta­rios sobre una ver­sión pre­li­mi­nar de este escri­to. A Jor­ge Suby, que me acom­pa­ño duran­te varios años en mi tra­ba­jo. Nora Fle­gen­hei­mer, Pau­la Nove­llino, Cla­ra Sca­buz­zo, Mar­tín Fugas­sa y Nor­ber­to Lan­za ayu­da­ron a cons­truir víncu­los e ideas que se refle­jan en este tra­ba­jo. A los miem­bros de la Aso­cia­ción Civil Alfre­do Mar­ce­nac y de la Cáte­dra Abier­ta Alfre­do Mar­ce­nac. Agra­dez­co espe­cial­men­te a Deni­se Naj­ma­no­vich, Pedro Soto­lon­go y todos mis com­pa­ñe­ros del semi­na­rio Iti­ne­ra­rios de la Com­ple­ji­dad II (2016) y del semi­na­rio Pen­sar la sub­je­ti­vi­dad y la comu­ni­dad (2017), por haber­me ayu­da­do qui­zás sin saber­lo en esta tra­ve­sía. Este tra­ba­jo es tam­bién el resul­ta­do de una nue­va for­ma de hacer-pen­sar que me atra­vie­sa y me con­vo­ca des­de los víncu­los con Ser­gio Nahuel­quir, Car­los Hui­li­nao, Mar­ga­ri­ta Mal­do­na­do, Bren­da Vil­te; Anto­ne­lla Gue­va­ra, Mir­ta y María Sala­man­ca, Cris­tian Pan­to­ja, Wal­ter Barria, Rubén Mal­do­na­do y la Her­ma­na Ana María Fer­nán­dez. Las cosas pasan en deter­mi­na­dos luga­res y con la ayu­da y la recep­ción de per­so­nas que en deter­mi­na­do momen­to son las auto­ri­da­des muni­ci­pa­les de Río Gran­de (Tie­rra del Fue­go) y de Puer­to San­ta Cruz (San­ta Cruz) y Par­ques Nacio­na­les (Par­que Nacio­nal Mon­te León). Gra­cias a ellos como a las auto­ri­da­des pro­vin­cia­les de cada dis­tri­to. Las auto­ri­da­des sale­sia­nas tan­to a nivel nacio­nal como local de Río Gran­de, faci­li­ta­ron dife­ren­tes aspec­tos de este tra­ba­jo duran­te años. A la Fami­lia Lemai­re por su inte­rés y res­pe­to por el cui­da­do del pasa­do. Al Cen­tro de Anti­guos Pobla­do­res de Río Gran­de, a la Escue­la Agro­téc­ni­ca Sale­sia­na de Río Gran­de, espe­cial­men­te al padre Ticó y la Dr. Bitsch (ambos ya falle­ci­dos) por su afec­to, acom­pa­ña­mien­to y char­las. Al pro­fe­sor Car­los Bal­das­sa­rre que en dife­ren­tes momen­tos de su ges­tión en Río Gran­de con­fió en mi tra­ba­jo y cri­te­rio. Toda mi fami­lia Grie­co en Ushuaia fue y es un apo­yo incon­di­cio­nal en cada via­je. Al CADIC-CONICET de Ushuaia y espe­cial­men­te a Móni­ca Salem­me, Mar­tín Váz­quez y Fer­nan­do San­tia­go por su ayu­da y apo­yo. A los direc­ti­vos y per­so­nal del Museo Muni­ci­pal de Río Gran­de y del Fin del Mun­do de Ushuaia. Este tra­ba­jo con­tó con el apo­yo a lo lar­go de muchos años de varios pro­yec­tos PIP/CONICET 112–200801-00996, UNPA 29/A206-1, 29/A302, 05/F723 SeCyT-UNC y UBACyT 20020090200015; los pro­yec­tos Secyt son el 05/F723 y el 162/12; UBACYt F447; PIP 5576; PICT 01520 y PICT 0575.

Citas

* Dr. en Antro­po­lo­gía. Inves­ti­ga­dor prin­ci­pal del CONICET (Con­se­jo Nacio­nal de Inves­ti­ga­cio­nes Cien­tí­fi­cas y Téc­ni­cas), Argen­ti­na. Direc­tor del NEIPHPA (Núcleo de Estu­dios Inter­dis­ci­pli­na­rios sobre Pobla­cio­nes Huma­nas de Pata­go­nia Aus­tral), Que­quén, Argen­ti­na. UNICEN (Uni­ver­si­dad Nacio­nal del Cen­tro de la Pro­vin­cia de Bue­nos Aires), Argen­ti­na. Correo elec­tró­ni­co: guichon2012@gmail.com

[1]RAE: “jue­go que con­sis­te en com­po­ner deter­mi­na­da figu­ra com­bi­nan­do cier­to núme­ro de peda­zos de made­ra o car­tón, en cada uno de los cua­les hay una par­te de la figu­ra”. http://dle.rae.es/srv/fetch?id=WeclWg7

[2]Al refe­rir­nos a “pode­mos” que­re­mos recu­pe­rar -en tér­mi­nos de Naj­ma­no­vich y Soto­lon­go [2016 ms]- la idea de “la poten­cia”, esa capa­ci­dad de todo lo que vive de “poder algo”.

[3] En este tra­ba­jo cuan­do me refie­ro a tra­ma com­ple­ja estoy pen­sa­do en las redes de rela­cio­nes y víncu­los diná­mi­cos que atra­vie­san posi­bles nive­les de aná­li­sis que este­mos con­si­de­ran­do, en nues­tro caso la salud.

[4]Los lla­ma­dos tam­bién Onas de Tie­rra del Fue­go.

[5] Más ade­lan­te nos refe­ri­re­mos a lo que en este tra­ba­jo tam­bién deno­mi­na­re­mos nive­les de aná­li­sis pero que no están vin­cu­la­dos a los aspec­tos geo­grá­fi­cos.

[6] Den­tro de una situa­ción con­tro­la­da (expe­ri­men­tal) tra­ta­mos de des­con­tar del error fac­to­res de varia­ción y con­si­de­rar tam­bién las inter­ac­cio­nes entre esos fac­to­res de varia­ción.

[7] “Obje­ti­vi­dad es el deli­rio de un suje­to que pien­sa que obser­var se pue­de hacer sin él” [Foers­ter 1991] extraí­do de S. Mas­so­ni Pági­na 12. 5–2-14 Perio­dis­mo y Reali­dad. https://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26–239184-2014–02-05.html

[8] Como seña­ló un ami­go y cole­ga el Dr. Sebas­tián Muñoz estos abor­da­jes epis­te­mo­ló­gi­cos a que recu­rrí en 1994 pre­sen­tan difi­cul­ta­des al inten­tar inter­pre­tar las cien­cias socia­les.

[9] Exce­de a los obje­ti­vos de este tra­ba­jo hacer un aná­li­sis pro­fun­do de estas ideas.

[10]Enten­de­mos por pers­pec­ti­vas mul­ti­dis­ci­pli­na­rias aque­llas que abor­dan una pro­ble­má­ti­ca en el mar­co de gru­pos inter­dis­ci­pli­na­rios. Los resul­ta­dos par­cia­les de cada línea de tra­ba­jo gene­ran infor­ma­ción inde­pen­dien­te. La arti­cu­la­ción se desa­rro­lla en una eta­pa inte­gra­do­ra.

[11]Cuan­do el pro­ble­ma dis­ci­pli­na­rio sur­ge por dife­ren­cia­ción de una pro­ble­má­ti­ca gene­ral, lle­va a una pers­pec­ti­va dife­ren­te si se lo hubie­ra enfo­ca­do a par­tir de la dis­ci­pli­na en cues­tión.

[12] El Sub­sis­te­ma 1 tie­ne una esca­la aco­ta­da; con­si­de­ra espe­cial­men­te, el momen­to que aquí deno­mi­na­mos como “cri­sis demo­grá­fi­ca” [Casa­li 2013] de la pobla­ción Selk´nam. Aquí tam­bién con­si­de­ra­mos la ges­tión de la apli­ca­ción y trans­fe­ren­cia de los cono­ci­mien­tos gene­ra­dos en el mar­co del pro­yec­to. Las inves­ti­ga­cio­nes con res­tos huma­nos his­tó­ri­cos requie­ren la inter­ac­ción con las comu­ni­da­des direc­ta­men­te com­pro­me­ti­das (en nues­tro caso, pue­blos ori­gi­na­rios, miem­bros de la orden sale­sia­na, colo­nos de Río Gran­de) y el desa­rro­llo de espa­cio de acuer­dos, tra­ba­jo en temas de inte­rés común y trans­fe­ren­cia de con­te­ni­dos. El Sub­sis­te­ma 2 con­si­de­ra una esca­la espa­cial y tem­po­ral más amplias (toda la Isla Gran­de, los archi­pié­la­gos fue­gui­nos y la región del canal de Maga­lla­nes, duran­te los últi­mos 10.000 años), con el fin de gene­rar un mar­co com­pa­ra­ti­vo para lo suce­di­do en la misión (pre con­tac­to y con­tac­to). Este mar­co impli­ca el estu­dio de la varia­bi­li­dad en pobla­cio­nes nati­vas en dife­ren­tes nive­les de aná­li­sis: lina­jes mito­con­dria­les; mor­fo­lo­gía esque­lé­ti­ca; uso del espa­cio y los recur­sos a par­tir de estu­dios de isó­to­pos esta­bles y aná­li­sis paleo­pa­to­ló­gi­cos.

[13] La inter­dis­ci­pli­na­rie­dad ya fue men­cio­na­da pero aquí quie­ro res­ca­tar la idea de Soto­lon­go Codi­na y Del­ga­do Dìaz [2006] y Soto­lon­go [2010] sobre trans­di­ci­pla­ne­ri­dad vin­cu­lán­do­la pro­ble­mas com­ple­jos don­de el desa­rro­llo de una meto­do­lo­gía es un obje­ti­vo don­de no hay rece­tas uni­ver­sa­les y lo local e his­tó­ri­co atra­vie­sa la pro­ble­má­ti­ca.

[14] Como hecho anec­dó­ti­co el pro­yec­to no fue finan­cia­do.

[15]Aquí uti­li­za­re­mos tam­bién el tér­mino nive­les de aná­li­sis, pero para aso­ciar­lo a pro­ble­má­ti­cas como las demo­grá­fi­cas, die­ta­rías entre otras.

[16]Al no tra­tar­se pro­ba­ble­men­te de pro­ble­mas cró­ni­cos.

[17]Cabe seña­lar que la pre­sen­cia del baci­lo de la tubercu­losis es nece­sa­rio, pero no sufi­cien­te para el desa­rro­llo de la enfer­me­dad ya que hay fac­to­res ambien­ta­les y vin­cu­la­dos al hués­ped que son impor­tan­tes.

[18]Con “estra­te­gias” esta­mos hacien­do refe­ren­cia, en este tra­ba­jo, al dise­ño que invo­lu­cra con­si­de­rar pre­gun­tas que pue­den ser con­tes­ta­das a par­tir del regis­tro que se dis­pon­ga. Asi­mis­mo, la con­si­de­ra­ción de varia­bles que pue­dan ser rele­va­das sobre ese regis­tro. Al mis­mo tiem­po es impor­tan­te tener en cuen­ta tan­to qué téc­ni­cas se van apli­car para obten­ción del dato, como qué se hace con los datos (meto­do­lo­gía) una vez obte­ni­dos. El últi­mo aspec­to impli­ca pen­sar los nive­les infe­ren­cia­les a los que per­mi­ten arri­bar esos datos.

[19] La taxo­no­mía pue­de ser enten­di­da como el estu­dio de los pro­ce­sos que ayu­dan a inter­pre­tar la his­to­ria del regis­tro arqueo­ló­gi­co que encon­tra­mos al momen­to de la exca­va­ción.

[20] Esca­pa a los obje­ti­vos de este tra­ba­jo refe­rir­nos a otros estu­dios que fue­ron desa­rro­lla­dos en el mar­co de este pro­gra­ma de inves­ti­ga­ción (algu­nos publi­ca­dos y otros en pre­pa­ra­ción) que inclu­yen aná­li­sis de pro­pie­da­des bio­me­cá­ni­cas de res­tos huma­nos (den­si­to­me­trías), paleo­pa­to­lo­gías (espon­di­ló­li­sis) y mole­cu­la­res (ADN mito­con­drial) para deter­mi­nar ori­gen nati­vo ame­ri­cano.

[21]Exis­ten otros nive­les de aná­li­sis que emer­gie­ron del tra­ba­jo en la misión, pero dado el énfa­sis en la salud no serán con­si­de­ra­dos, pese a que amplían y abren nue­vas puer­tas. La tesis doc­to­ral de Mar­tuc­ci [2016] plan­tea la nece­si­dad de abor­dar y ampliar el esce­na­rio a todo el espa­cio misio­nal (con­ta­do en cien­tos de hec­tá­reas y no en “edi­fi­cios”), explo­ran­do la poten­cia­li­dad del regis­tro arqueo­ló­gi­co en la tota­li­dad del espa­cio. La Dra. Salerno comen­zó tra­ba­jan­do con el regis­tro cul­tu­ral aso­cia­do a los res­tos huma­nos del cemen­te­rio. Una de las deri­va­cio­nes está impli­can­do una his­to­ria que lle­ga has­ta la actua­li­dad en rela­ción al cemen­te­rio y su recons­truc­ción 3D [Salerno et al. 2016; Salerno y Gui­chon 2017] por dar dos ejem­plos. En este con­tex­to, lo no espe­ra­do pue­de ser pen­sa­do como Seren­di­pia: “es un des­cu­bri­mien­to o un hallaz­go afor­tu­na­do e ines­pe­ra­do que se pro­du­ce cuan­do se está bus­can­do otra cosa dis­tin­ta. Tam­bién pue­de refe­rir­se a la ha habi­li­dad de un suje­to para reco­no­cer que ha hecho un des­cu­bri­mien­to impor­tan­te, aun­que no ten­ga rela­ción con lo que bus­ca” (https://es.wikipedia.org/wiki/Serendipia).

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   Cómo citar ¬

Ricardo A. Guichón, «El rompecabezas cambiado: un recorrido por la salud entramada en el extremo austral de América (fines del siglo XIX - comienzos del XX)», Revista de Estudios Marítimos y Sociales [En línea], publicado el 26 de julio de 2017, consultado el . URL: https://wp.me/P7xjsR-Oe
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